
El dengue llega siempre con aviso previo. El zancudo Aedes aegypti tiene ciclos conocidos, responde al calor y al agua acumulada, y se reproduce con mayor velocidad cuando las temperaturas suben y las lluvias comienzan. El Estado peruano lleva años conviviendo con esa secuencia y conoce, con bastante precisión, cuándo empieza.
El país registra ya 71,256 casos y 75 fallecidos, entre ellos 27 menores de edad, según la sala situacional del Ministerio de Salud al cierre de la semana epidemiológica 40.
Piura, La Libertad, Lambayeque y San Martín concentran los focos más activos. En efecto, el Fenómeno El Niño todavía no alcanza su punto más intenso, y el escenario podría superar en gravedad al vivido en 2023 y 2024.
Ante ello, el sistema sanitario enfrenta la crisis con las deficiencias estructurales propias. Los establecimientos del primer nivel carecen, en varias localidades, de insumos para hidratar pacientes, de pruebas diagnósticas y de mecanismos de derivación hacia centros de mayor complejidad.
Algunos de ellos atienden a personas con fiebre y las envían a sus viviendas sin garantizar un control posterior, lo que impide identificar a tiempo a quienes desarrollan complicaciones graves.
La estrategia de vacunación, mientras tanto, avanza con una cobertura de apenas el 25%, focalizada en personas de entre 10 y 20 años. La inmunización es una herramienta relevante, pero el propio Ministerio reconoce que no reemplaza la preparación de los servicios de salud. Es claro que una segunda dosis requiere un intervalo de tres meses, y el organismo necesita tiempo adicional para desarrollar anticuerpos. La epidemia, sin embargo, sigue avanzando.
En ese contexto, el ministro de Salud ha llegado a una de las zonas afectadas de Piura a grabar contenido para redes sociales. La visita puede tener intención de comunicar; no obstante, lo que revela, es el modelo de gestión.
El gobierno de Keiko Fujimori trata la emergencia sanitaria, hasta el momento, como una oportunidad de visibilidad, y esa es la distancia entre lo que la situación exige y lo que el gobierno ofrece.
Las facultades delegadas al Ejecutivo se justificaron, en parte, por el Fenómeno El Niño. La antesala, que el país atraviesa ya indica el nivel de preparación con que el gobierno enfrentará la emergencia climática en unas semanas.

El Perú acumula 71 mil casos y 75 fallecidos antes de que El Niño alcance su punto más crítico.

El pleno aprobó la delegación de facultades incluyendo siete puntos distintos a los enviados por Diputados.

El gobierno de Keiko Fujimori firmó el decreto que dejó sin fondos a la FAP para combatir incendios forestales.

El senador Astocuri cruzó al lado del oficialismo sin mandato de su bancada y contra la voluntad de sus electores.

Quien dobla las normas desde el poder sabe que su mayor adversario no es la oposición, sino una ciudadanía que aprendió a pensar.