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Scrollear y morir, por Camila Vera

“Hay una frustración que avanza sin mapa porque se escabulle entre los videos de ampáis y entre las notas sobre los últimos matrimonios de las celebridades”

Manifestantes se congregan en plaza San Martín
Manifestantes se congregan en plaza San Martín. Foto: María Pía Ponce / URPI - LR | Foto: María Pía Ponce / URPI - LR

“Hay una frustración que avanza sin mapa porque se escabulle entre los videos de ampáis y entre las notas sobre los últimos matrimonios de las celebridades”. Embebido en el glosario de protesta, el verbo desatender desfila por las calles del Perú. Su extensión significativa, además de no prestar atención a lo que se dice o hace, es, según la RAE, no hacer caso o aprecio de alguien o de algo. Hacer aprecio –una construcción gramatical infrecuente– se superpone a sentir aprecio. Hacer aprecio debería ser, en un contexto de crisis prolongada, un compromiso vertical.

El descontento sería menor si cada actor social asumiera el papel de beneficiado y de dador, porque si bien el Gobierno desatiende, la población también lo hace. Lo hace con la prensa, por ejemplo, cada vez que –evidenciados en la métrica de la web– los clics posicionan en el top contenidos disonantes con aquellos que alimentan a la opinión pública.

Detrás de las comas, los puntos y las rayas, detrás de toda la carilla lingüística que un producto periodístico ostenta, está el termómetro del corresponsal –investigación, coordinación de entrevistas, declaraciones y transcripciones que sobreviven como pueden a la inmediatez–. Si bien el tecleo se subordina a la cabeza, al instinto o al ego, a veces a los tres, se subordina también al poco aprecio de quienes aniquilan un texto a punta de scrolleo. El clic ausente perjudica la tendencia numérica y, sobre todo, golpea el ánimo del autor. 

Hay una frustración que avanza sin mapa porque se escabulle entre los videos de ampáis y entre las notas sobre los últimos matrimonios de las celebridades. Esa misma frustración husmea los comentarios farsantes: “¿Eso es de interés nacional?”, “Contenido premium”, “¿A quién le importa?”. Farsantes porque la cantidad de páginas vistas supera la indignación puritana.

Desatender es una práctica que se dilata y que no crea inmunidad; al contrario, vuelve débiles a los entornos –cruza todos los oficios– y los empuja al hartazgo colectivo. La agenda setting, a diferencia de lo que se piensa, está determinada por las keywords que disponen los usuarios. Por eso, una forma de hacer aprecio en el país es compaginar los clamores sociales con los créditos, la atención, las gracias. Coherencia. Coherencia.

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