29 de Mayo de 2016 | 13:04 h

Buenos, viejitos y no tan baratos, comprando antigüedades en el corazón de Lima

Viaje al pasado en el negocio de José Guadalupe, uno de los comerciantes del Centro Histórico de Lima que se gana la vida vendiendo vinilos, máquinas de escribir y juguetes de colección.

 

José Guadalupe un coleccionista de pura cepa. Foto: Luis Pérez

José Guadalupe un coleccionista de pura cepa. Foto: Luis Pérez.

Luis Pérez / Revista Rumbos
 
Si la vida fuera como las películas, este sería un buen momento para encender el motor del DeLorean DMC-12, el autómovil deportivo utilizado como máquina del tiempo en la saga Volver al futuro- ... Año ubicado. Pisar el acelerador. El túnel que se abre en el horizonte. El auto desaparece.
 
 
 
Un momento. Detenerse. Demasiada imaginación. Total, en este caso no es necesaria para ver, tocar y hasta comprar objetos de lejanas épocas. En este caso, el santo remedio está en el Centro Histórico de Lima.
 
Recuerdos en blanco y negro en el centro de Lima. Foto: Luis Pérez
 
Y es que solo hay que recorrer algunas arterias del ya casi infartado corazón de la metrópoli, para transportarse a un mundo de antigüedades y joyas históricas
 
Sí, de esas que se han extinguido en las casas por ser consideradas como objetos inútiles que solo quitan espacio, aunque la percepción es distinta para los coleccionistas y amantes del pasado.
 
Ellos no son cazadores ni depredadores, son compradores de tesoros a los que poco o nada les interesa el costo que pagarán por esa pieza en buenas condiciones. El valor histórico es lo que les interesa.
 
Su objetivo es adquirirlas a como dé lugar”, revela su dialéctica José Guadalupe. Un hombre de bigote y tez blanca que conoce muy de cerca a esos buscadores de reliquias. Él es uno de ellos. Él, también, tiene una misión: convencerlos a comprar más objetos.
 
Olivetti Valentine, una reliquia periodística. Foto: Luis Pérez
 
Comprar y vender antigüedades, así se gana la vida José Guadalupe. Desde muñecos de lata hasta discos de vinilo. Desde los aclamados chipitaps de Pokémon o Dragon Ball Z hasta las clásica Olivetti Valentine, una máquina de escribir como la que, sospecho, utilizaba el editor de esta página para redactar sus primeras notas. El sonido de sus teclas es un grito del pasado.
 
“Aquí hay de todo”, se ufana entre risas. “Pero lo que más sobresalen son los ponis de Basa, elaborados en los años 80 (del siglo y milenio pasado). Su colección se ha generalizado en todo el mundo”, agrega.
 
Él sostiene que existen dos formas para obtener los productos. “Hay quienes vienen y ofrecen los objetos. La segunda es que nosotros nos vamos al campo. Es decir, buscamos lugares donde venden en grandes masas. Por ejemplo: La Parada. En ambos casos, las piezas pasan por un proceso de refacción y mantenimiento”, concluye.
 

Los datos

Hay objetos que se venden a cinco soles, otros en cambio superan los 1 000 dólares.
 
Un reloj de 1850 es la pieza más antigua. La más moderna es un superhéroe de plástico de 1962. 
 
Sus productos también los ofrece en la Internet a través de remates online.
 

En Rumbo

Dónde: Stand N° 1 de la galería Abraham Valdelomar, jirón Camaná N° 936 (Centro de Lima).
 
 

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