“Deserté de Sendero porque muchos de mis compañeros murieron por nada”

La increíble historia de Róger Guevara Vargas, un muchacho de 17 años que Durante toda su existencia vivió en un campamento terrorista, en compañía de los sanguinarios hermanos Víctor, Jorge y Martín Quispe Palomino, cabecillas terroristas del Vraem conocidos como los camaradas "José", "Raúl" y "Gabriel", respectivamente. Su madre también había sido secuestrada por los senderistas.Regreso a la vida

9 Ene 2014 | 1:41 h

Doris Aguirre y
Manuel Tovar, corresponsal en Huancayo


Róger Guevara Vargas, "camarada Róger", habla como un niño. Pero soportó como adulto una tragedia imborrable.

Desde que nació, y durante diecisiete años, vivió contra su voluntad en un campamento terrorista en Vizcatán, en Ayahuanco (Huanta, Ayacucho).

"Yo nací en Vizcatán. Y en  Vizcatán crecí. Mi madre y otras mujeres habían sido secuestradas por los senderistas.  Mi madre me trajo al mundo en un campamento terrorista del que nunca salí. Ella tenía 15 años. Mi padre fue un senderista que hace mucho tiempo murió", relató Róger Guevara Vargas a La República.


"Desde muy niño en el campamento recibí adoctrinamiento del pensamiento marxista-leninista y del maoísmo. Aprendí a escribir en la escuela del partido. Desde muy niño, me apartaron de mi mamá. Ella pertenecía a la 'masa de producción' y a cuidar a los niños que eran los hijos de los compañeros. Según recuerdo, el 'camarada José' (Víctor Quispe Palomino) había ordenado que todos los niños de mi edad tenían que recibir instrucción militar. O sea, teníamos que saber disparar para matar al enemigo. El enemigo eran los policías y los militares", narró el "camarada Róger".

Agentes de inteligencia de la 31° Brigada de Infantería, con sede en Huancayo, bajo el mando del general de brigada Marino Ambía Vivanco, recibieron información sobre un senderista que había conseguido escapar de un campamento terrorista y que estaba empleado como peón en una chacra de Kumpiro, en el distrito de Echarate (La Convención, Cusco). Después de varias semanas, lo ubicaron. El "camarada Róger" aceptó que había desertado de la organización terrorista del valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem).

"El camarada 'Alipio' (Orlando Borda Casafranca) era el diestro con las armas. Era temido por todo el partido (organización terrorista). Por eso era el mando militar. 'Alipio'  era un experto en las armas. Era muy hábil. Era el que planificaba todas las acciones militares. Yo estaba a órdenes del 'camarada Gabriel (Martín Quispe Palomino). Mi trabajo era dar seguridad a la columna de 'Gabriel', que tenía el control de la zona de La Convención, en el Cusco.  Esa era nuestra zona", explicó Róger Guevara Vargas.

El lado oscuro

Las fuerzas del orden, una vez que confirmaron su identificación, lo trasladaron de Kumpiro a Huancayo –donde se encuentra el cuartel  de la 31 Brigada de Infantería–.
Las operaciones estuvieron supervisadas por el jefe del Comando Especial VRAEM (CEVRAEM), general de división EP Leonardo Longa López.

En ese establecimiento, Róger Guevara se reencontró con su madre, María Vargas Figueroa, a quien no veía desde hace ocho años. Ella había sido rescatada por las fuerzas del orden en el 2005, en San Martín de Pangoa (Satipo, Junín).

El reencuentro resultó muy emotivo.

"Al igual que otros muchachos de mi edad, aprendí a usar las armas. Nos mandaban a cargar bultos y a veces llevar el armamento pesado de los mandos a lugares estratégicos. El objetivo era  hostigar a las bases militares y hacer salir a los soldados para luego aniquilarlos. Yo no tuve oportunidad de participar en acciones militares. Mi trabajo era dar seguridad a la columna de 'Gabriel'. Nunca he matado a nadie. Pero he sido testigo cuando hostigaban a los militares y los mataban", explicó Róger Guevara.

"¿Qué te impulsó a desertar de las filas  terroristas?", le preguntamos.

"Yo estaba harto de todo lo que veía. No estaba de acuerdo con la política que empleaban los camaradas 'José' (Víctor Quispe Palomino) y 'Raúl' (Jorge Quispe Palomino). Ellos  me inculcaron que íbamos a tomar el poder y que desde entonces los pobres gobernarían. Pero pasaron 17 años y solo he visto desgracias. Todo lo que decían eran mentiras. Muchos de mis compañeros han muerto por nada. Por eso decidí escapar", respondió a La República.

Escape sin fin


"Estaba en el valle de San Miguel, distrito de Vilcabamba, en el Cusco, junto con la columna de 'Gabriel'. Cuando me ordenaron que fuera a un lugar para brindar seguridad, en pleno sol decidí escapar ayudado de un poblador que había conocido por el lugar. Ese día arrojé un fusil que llevaba y como loco corrí sin rumbo. Estaba en una quebrada, asustado, y, sin mirar atrás, segui corriendo hasta que caí en una pendiente. Habré corrido como cinco horas. Hasta que llegué a un río. Yo ya conocía la zona pero por el temor de que mis compañeros me alcanzaran, no paré de correr. Tenía miedo a la muerte. Porque en una oportunidad 'Gabriel' había ordenado que si alguien desertaba lo iban a matar como perro por traicionar al partido y a la revolución peruana. Esa era la consigna de 'Gabriel'. No me importó. Yo seguí corriendo", narró Roger Guevara.

Escapó en agosto del 2012, y sin decirle nada a nadie, se convirtió en peón. El último cuatro de enero, los agentes de inteligencia del 31° Brigada de Infantería lo ubicaron, lo identificaron y entregaron a su madre.

"De noche llegué al pueblo de Chihuanquiri. Tenía que andar con cuidado porque en el pueblo habían colaboradores del partido y podían delatarme. Caminé toda la noche  hasta llegar a Kumpirushiato y al día siguiente seguí caminando hasta Ivochote. En ese lugar pedí trabajo como peón a un agricultor de café y cacao. Ahí me quedé, hasta que me encontraron los militares", dijo.


"¿En qué base senderista te encontrabas?", le preguntamos

"Estuve en la base de 'Alipio'. También conocí a los camaradas 'Raúl' y 'Gabriel', que son hermanos", respondió.


"¿Qué hacías en la base?", le indicamos.

"Vigilaba y atendía a los mandos", contestó.

"¿Cómo te enteraste de la muerte de 'Alipio'?", le señalamos.

"Por las noticias", respondió.
 

"¿Qué planes tienes para el futuro?", preguntamos.

"No tengo planes para el futuro, estoy feliz de estar libre y quiero vivir en mi pueblo", dijo.

"¿Temes las represalias de Sendero Luminoso?", indagamos.

"Sí, por eso solicito apoyo del Estado", respondió.

Róger Guevara Vargas está bajo la protección del Ejército y de su madre.

 

La madre de Róger Vargas también escapó de un campamento

 

María Vargas Figueroa relató que cuando contaba con ocho años de edad, una columna terrorista incursionó en su pueblo, Valle Esmeralda, y secuestró a sus padres y a sus hermanos. En el camino, asesinaron a sus progenitores.


A los 15 años, María Vargas fue obligada a mantener relaciones sexuales con otro senderista del campamento. Así nació su hijo Róger. A los seis meses, la separaron de su bebé para que se convirtiera en combatiente.

En el 2005, durante una incursión del Ejército en San Martín de Pangoa, Satipo, fue rescatada del campamento terrorista en el que estuvo recluida por décadas.
María Vargas creyó que había perdido para siempre a su hijo.

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