El asistencialismo social fujimorista, la fórmula para ganar el voto popular

11 Abr 2011 | 0:00 h

Enfoque. Cuatro especialistas evalúan con minuciosidad el resultado electoral. El fujimorismo apela a los sectores populares que buscan satisfacer sus necesidades más inmediatas ante el abandono del Estado.

Redacción La República.

¿Por qué un sector importante de los electores peruanos eligen a una candidata que representa la herencia de un gobierno de corrupción y crimen que se sustentó en la vulneración de la democracia? Cuatro analistas de distintos sectores responden a la interrogante.

“Se trata de un porcentaje de peruanos que se sienten marginados del crecimiento y la prosperidad económica”, explicó el psicoanalista Jorge Bruce, autor de “Nos habíamos choleado tanto”: “Ese sector apuesta por una solución que no toma en cuenta conceptos como democracia, instituciones, corrupción, porque les resulta complicados. Solo se pregunta: ¿Y ahora quién me va a ayudar?”.

La campaña de Keiko Fujimori se ha caracterizado por una amplia distribución de camisetas, gorras, cocinas, utensilios, pelotas, almanaques, etc., con el logotipo de la candidata. Sumado a esto, en los sectores populares se pintó virtualmente casa por casa el logotipo de Fuerza 2011.

“Ese sector al que me refiero recuerda mucho el asistencialismo del gobierno de Alberto Fujimori. Es un sector con una situación de vida desesperada”, añadió Bruce.

El director del Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica, Fernando Tuesta Soldevilla, coincidió en que los que votan por Keiko Fujimori no son ciudadanos que se identificar con la lucha contra la corrupción, fortalecer las instituciones democráticas y con el respeto por los derechos humanos.

“Creo que los sectores que votan por ellos no se identifican justamente con esos temas, se identifican por otros. Con Keiko Fujimori me parece que hay un poco de recordación del voto agradecido con Alberto Fujimori. No creo que los que votan piensan, por ejemplo, en el crimen de La Cantuta. Es un votante que está pensando que probablemente Fujimori fue a inaugurar una posta, a abrir un colegio, a abrir una carretera, porque fue un presidente viajero”, manifestó Tuesta.

“Además, esos electores llevan interiorizada la idea de la lucha contra el terrorismo y la estabilidad económica durante el gobierno de Fujimori. Votan por valores materiales, no se basan en valores inmateriales. Se da porque la gente vota por lo que está relacionado con su vida, no con una evaluación de la historia”, argumentó Fernando Tuesta.

La directora de la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria, Rosa María Alfaro, añadió un factor importante del que se valió el fujimorismo para captar el voto: la desinformación.

“En cualquier democracia los medios de comunicación tienen la obligación de informar a los electores sobre los candidatos, pero en el Perú, en el caso específico de Keiko Fujimori, salvo una que otra excepción, los demás ignoraron completamente sobre lo que representa su candidatura y sobre los problemas que tiene con la ley su familia y ella misma”, explicó Alfaro: “No estoy hablando de tomar posición respecto a una candidatura en particular sino de informar, que es la principal función de la prensa.

Pero si la prensa se pasa por alto investigar a Keiko Fujimori, especialmente por lo que implica su postulación a la presidencia, entonces eso se llama desinformar. Se le niega al elector el derecho a estar informado”.

Claves

Radiografía. Es importante destacar que en las regiones más pobres del país perdió Keiko Fujimori y ganó Ollanta Humala.

VOTO A VOTO. En Ayacucho Fujimori tuvo 26,5% contra 54,8% de Humala; en Huancavelica, Fujimori solo alcanzó 13.6% y Humala 56,5%; y en Apurímac la candidata de Fuerza 2011 captó el 21,9% contra 49,6% de Humala. En Cusco Fujimori se quedó con 12,2 y Humala con 56,6%.

El voto por el continuismo

“Los que votaron por Keiko Fujimori lo hicieron porque ella representa la continuación del presidente que llevó agua, luz eléctrica, servicios básicos, a zonas a las que nunca antes había llegado el Estado”, argumentó el politólogo Carlos Meléndez.

“La cultura política del fujimorismo es alentar el pragmatismo mediante la repartición de regalos. ‘Yo voto porque tienes que darme algo a cambio’, piensan. No esperan que el voto se convierta en un propuesta legislativa, que vaya al Congreso y que se convierta en una ley.

”Para el fujimorismo la política es mucho más cercana: ‘Yo voto por ti pero dame algo a cambio’. Es el mismo pragmatismo que practica César Acuña o Alex Kouri. El fujimorismo ha creado una cultura política pragmática, inmediatista de beneficios concretos”, dijo Meléndez.

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