No hay desbalance, mi fortuna la hice con trabajo

No hay desbalance, mi fortuna la hice con trabajo

4 Feb 2018 | 10:37 h

Es inusual, pero el millonario empresario César Cataño Porras pasea por los pasadizos de un mercadillo local buscando zapatillas para su hija, antes de subirse a un avión que lo lleve a Lima.

Volverá a su hogar después de que el viernes por la tarde fue absuelto por la Corte Superior de Tacna de la acusación de lavado de activos proveniente del narcotráfico. La Fiscalía lo acusa de un desbalance de 21 millones de soles. Se muestra triunfante y con ganas de participar en la política.

Tras ser absuelto ¿A qué se dedicará?

Seguir para adelante. Tengo que evaluar bien si vuelvo al tema empresarial al cien por ciento o ingreso al tema político. Porque a mí también me gusta la política, puedo cambiar al país, puedo cambiar la región. ¿No?

¿Hay partidos que le han ofrecido ser candidato?

Sí, han habido acercamientos, pero no. Yo si voy, voy de cero. No quiero una casa ajena. Yo quisiera formar mi propio partido.

Pero para las elecciones municipales y regionales de este año, ya se pasó el plazo para la inscripción de partidos.

Ah, no. Todavía no. Para el 2021. Ahorita es muy pronto. Debo terminar primero esto (refiriéndose a la apelación de la Fiscalía al fallo dictado a su favor).

La Fiscalía sostenía que usted tenía un desbalance patrimonial que provenía del narcotráfico ¿Cómo explica su fortuna? 

La fortuna la hice trabajando. Trabajaba 24 por 7, ni un día de descanso. Yo empecé en Tacna importando carros  en 1991. Nunca paré. ¡No hay desbalance! Yo como empresario cambiaba los dólares (que ganaba con sus ventas) en las calles y no en el banco, luego retornaba a mi empresa el dinero en soles.

La Fiscalía mostró en el juicio que en 1982, Adolfo Carhuallanqui Porras fue procesado por tráfico ilícito de drogas en Huancayo. Usted es Adolfo Carhuallanqui. 

Claro, en su momento sí fui Adolfo. No sabía quien era mi verdadero padre (cuando lo supo se cambió de nombre). Tenía 16 años. Eso ya lo expliqué varias veces. 

Como Adolfo nació en marzo de 1962 y como César Cataño 1965, año en el que nació su hermano, lo cual hace  imposible esa última fecha. ¿En qué año nació usted?

Yo nací en 1966. Eso es lo que tengo en documentos y lo voy a corregir judicialmente. Pero aclaro que yo me cambié el nombre porque recién ahí conocí mi verdadera identidad. El expediente que me abrieron por tráfico fue prescrito y nunca fui sentenciado, ni yo, ni ninguno de mis familiares. 

Otro indicio de la Fiscalía en el juicio, era el hecho que usted colocaba como gerentes, director y socios de sus empresas de autos a su empleada doméstica, a la hermana de la empleada, a jóvenes que no tenían ni experiencia empresarial, ni dinero para invertir. 

Eran cargos de confianza. Yo viajo bastante y necesitaba alguien de confianza en mis empresas. Para eso no necesitas título de abogado, ni nada. ¿Por qué nos discriminas? Esa pregunta me parece discriminatoria. Los grandes empresarios dejamos gente de confianza, no importa su preparación profesional.

Los empresarios suelen contratar a profesionales para sus empresas. Usted mismo para su defensa ha contratado a abogados de una firma prestigiosa, como el Estudio Ugaz Zegarra abogados.

Sí, y son jóvenes, "pulpines". Aquí el doctor no tiene ni 30 años (señala al abogado Hugo Mendoza que lo acompaña). Es una falacia. Nunca pudieron probarme nada.  

¿Usted sigue manteniendo la tesis de que todo el proceso fue un complot porque usted era dueño de Peruvian Airlines?

Claro porque yo le hacía la competencia a Lan Chile. 

Pero Vendió Peruvian finalmente.

Claro porque tenían la intención de ahogar a Peruvian. Yo ni tonto, para eso tengo cerebro. Si yo me quedaba con la empresa me iba a ahogar junto a la empresa. Yo solté la empresa y esta siguió volando. 

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