Una visita del siglo XIX

Extrañamente el Secretario de Estado Rex Tillerson ha colocado su gira latinoamericana bajo el signo de la Doctrina Monroe. La lectura más benévola de esto es que se trata de una crítica al régimen venezolano. La crítica más áspera es que propone una vuelta de América Latina a la condición de patio trasero de los EEUU.

4 Feb 2018 | 7:29 h

Extrañamente el Secretario de Estado Rex Tillerson ha colocado su gira latinoamericana bajo el signo de la Doctrina Monroe. La lectura más benévola de esto es que se trata de una crítica al régimen venezolano. La crítica más áspera es que propone una vuelta de América Latina a la condición de patio trasero de los EEUU.

Oficializada por Washington en 1823, la Doctrina Monroe fue un instrumento para impedir la presencia de las monarquías europeas en América, y así abrirle paso a la hegemonía de los EEUU en el continente. En casi 200 años su consigna “América para los americanos” terminó significando diversas cosas en distintos momentos.

En boca de Tillerson la expresión Doctrina Monroe inevitablemente se enlaza con la consigna de Donald Trump sobre “volver a hacer a los Estados Unidos grandes”. Si es así, se trata de un acto de ceguera. Las relaciones internacionales de América Latina incluyen lazos fuertes con casi todos los países del mundo, con los EEUU como un poder real pero declinante.

¿Por qué se ha sacado esa antigualla del sombrero? 
Quizás considera que hay allí un punto de acercamiento entre su país y América Latina. Quizás tiene sentido para quienes ven con preocupación la presencia del poderío ruso en algunos países, o la aparición de formas agresivas de lo islámico. Pero no son pocos los países a los que hoy eso no les importa mucho.

Además, ya en 1924, comentando el centenario de la doctrina, Foreign Affairs hacía notar que las relaciones y afinidades de los EEUU eran más fuertes con los países de Europa que con los de América Latina. A pesar de las discrepancias, el sentimiento de afinidad entre los latinoamericanos es largamente más fuerte que el panamericanismo que Washington promueve.

Debemos concluir que la mención de la Doctrina Monroe se ha producido para beneficio de Donald Trump, como un desmentido a la administración de Barack Obama y su planteamiento de que “la era de la Doctrina Monroe ya ha pasado”. Aquel del 2013 fue un gesto de respecto a la independencia geopolítica de América Latina. ¿Qué tipo de gesto es este?

 Rex Tillerson llega a Lima mañana lunes, por dos días. Podría aprovechar para explicar el estado de la doctrina.  

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