La tempestad

3 Feb 2018 | 6:00 h

El cisma de Fuerza Popular se ha traducido en un período de relativa calma para el gobierno. Obligados a invertir su tiempo y sus esfuerzos en la disputa con Kenji y Alberto Fujimori, Keiko Fujimori y la bancada «Mototaxi» se han visto obligados a hacer una pausa en su estrategia de permanente acoso al ejecutivo. Acostumbrado a las interpelaciones, censuras y acusaciones constitucionales, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski no había vivido un mes más tranquilo que este enero.

La expulsión de Kenji Fujimori y sus disidentes le pone fin a este capítulo de la pugna dinástica. Keiko pierde la mayoría absoluta pero retiene el control del partido, mientras que su hermano menor deberá empezar a trabajar en la construcción de una alternativa electoral propia, respaldado y aconsejado por su padre. Fuerza Popular ha resuelto sus diferencias de la manera más aparatosa, pero ahora podrá retomar los asuntos de su agenda interrumpida.

¿Estos incluirán sumarse a alguna de las mociones de vacancia por incapacidad moral interpuestas por Nuevo Perú y el Frente Amplio? Es muy probable. Lo que Kuczynski ha conseguido con su desempeño, solucionando sus problemas con la creación de otros peores, ha sido darle motivos a todas las agrupaciones políticas para querer su relevo. Los diez votos que ha sumado con Kenji Fujimori y sus aliados no son nada si se los compara con los votos que ha perdido entre las izquierdas, Acción Popular y Alianza Para el Progreso.

Nuevo Perú ha presentado este nuevo pedido por los «vínculos demostrados entre el jefe de Estado y la empresa Odebrecht» —que comienzan a ser incontestables, si sumamos las denuncias periodísticas de esta semana por reuniones con Jorge Barata y depósitos a través del BCP—. El Frente Amplio lo ha hecho porque considera que PPK le mintió al país, al otorgarle un indulto irregular a Alberto Fujimori para evitar su vacancia. Se piensa que ambas agruparán sus pedidos, quizá retiren el indulto como causal, y con el apoyo de seis congresistas externos consigan darle curso a la iniciativa.

Si así ocurre, los peores vaticinios de año nuevo podrían cumplirse, y luego de esta calma podría sobrevenir una verdadera tempestad. Porque si el pedido de vacancia prende y las instancias internacionales aplican los correctivos legales correspondientes, el escenario más adverso para PPK podría perfectamente ser una realidad, con Martín Vizcarra ciñéndose la banda presidencial y Alberto Fujimori de vuelta en la cárcel (o fugado en Japón), luego de la reversión del indulto. Luego de tantas traiciones y salidas erráticas que han terminado por aislarlo, pocos se animarán a defender al Presidente durante este calvario.

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