Un club nacional

Los parámetros actuales de la corrupción sectorial peruana.

28 Ene 2018 | 6:05 h

La justicia peruana ha dictado mandato de prisión preventiva para un grupo de personas involucrados en el caso Club de la Construcción. Las indagaciones de la fiscalía en este caso abarcan a 35 funcionarios de Provías, la agencia del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) encargada de los proyectos de la red vial nacional; más de una docena de empresarios; y 15 empresas constructoras que como avancen las investigaciones podrían llegar a 30. Por ahora se trata de 45 obras públicas financiadas por más de 10 mil millones de soles en las cuales se habrían cometido delitos.

Las indagaciones comprenden un corto período, entre los años 2011 y 2015; sin embargo, el mecanismo ilegal objeto de las investigaciones se habría iniciado el año 2007 y operado hasta el año pasado.

Un colaborador eficaz dio las primeras pistas de cómo los miembros de este club se distribuían las obras públicas de Provías utilizando mecanismos de exclusión de postores de buena fe, simulando consorcios que presentaba ofertas económicas y técnicas que al ser descalificadas generaban la buena pro de otras, y haciendo uso escandaloso de los costos adicionales. Como en otros casos, los sobornos salían del sobrecosto de las obras, una aplicación nacional de las adendas ya conocidas.

Por ahora, las responsabilidades de este club en lo que respecta al Estado se localiza en un grupo de funcionarios de Provías. No obstante, como se ha demostrado en otros casos de adjudicaciones ilegales, es imposible que las tramas ilegales no contasen con la participación de decisores de los más altos niveles del MTC, un sector que ha tenido en la última década una altísima movilidad de funcionarios y asesores. No obstante, un elemento que llama la atención en el caso del Club de la Construcción es la repetición de las empresas, los funcionarios a cargo de los procesos y los miembros de los comités de selección.

Este caso será emblemático en la medida que arrojará la luz sobre los nuevos parámetros sectoriales de la corrupción peruana, un desarrollo propio y autónomo que no depende, necesariamente, del incentivo organizativo de empresas extranjeras. Los miembros de este club nacional, por la composición de sus miembros y la localización de las empresas, resultaron ganadores de casi el 90 por ciento de proyectos que superaban los 100 millones de soles, cogiendo la parte del león merced a un sistema eficaz de acuerdos ilegales y licitaciones fraudulentas, una asociación público-privada tan próspera como ilegal.

Esta trama sectorial se parece mucho a las que operan en otros sectores del Estado que contratan y compran. Evidencia la extensión de la corrupción en el aparato del gobierno a pesar de los cambios normativos e institucionales en la contratación del Estado llevados a cabo desde el año 2002, y la grave crisis del control. El sistema tiene dentro de sí varios clubes nacionales de la corrupción y una multitud de clubes locales y regionales.

Te puede interesar