Indignación. Familiares de estudiantes y profesor ejecutados en 1992 por el destacamento Colina lo califican de atropello a su memoria. Piden respeto a su dolor., Molestia e indignación expresaron los familiares de los nueve estudiantes y el profesor de la Universidad La Cantuta por la aparición de propaganda proselitista a favor de la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, en el muro que rodea el terreno donde fueron asesinados por efectivos del destacamento militar Colina. PUEDES VER: Héctor Becerril minimiza reunión entre Keiko Fujimori y dirigente acusado de extorsión | VIDEO Hasta el kilómetro 1.5 de la carretera Ramiro Prialé, en el Centro Poblado Huachipa, llegaron los deudos llevando fotografías de las víctimas y reclamaron respeto a su dolor. "Estamos aquí indignados frente al atropello a la memoria de nuestros familiares. En este lugar, el grupo Colina por orden del fujimontesinismo acabó con la vida de nuestros familiares", sostuvo Gisela Ortiz, cuyo hermano, Luis Enrique, fue asesinado y enterrado en ese lugar. Posteriormente lo llevaron –junto a los demás estudiantes y el profesor– a un descampado en Cieneguilla. En el muro se puede leer con enormes letras el nombre de la candidata fujimorista, firmado por la "Base Morón", y se trataría de militantes de una zona cercana a Huaycán. Ortiz refirió que sería peligroso para la democracia que Keiko Fujimori llegue al poder, pues fue primera dama de la dictadura de Alberto Fujimori y con ello avaló violaciones a derechos humanos, esterilizaciones forzadas y corrupción. "Cuando Keiko Fujimori asume el cargo de primera dama tenía casi 20 años, la misma edad que yo cuando salí a buscar a mi hermano", dijo. "No fue alguien sin conciencia de lo que ocurría porque los medios de comunicación informaban de la existencia del grupo Colina y su responsabilidad en los crímenes de Barrios altos, La Cantuta y muchos otros, y no dijo nada, no deslindó", añadió Ortiz. Diario La República Cerca de ella estaba Raida Cóndor, cuyo hijo Armando es otro de los estudiantes asesinados. No pudo contener las lágrimas: "Fujimori mandó a matar a mi hijo. Son 23 años que ando buscando sus restos para poder enterrarlo y tener un lugar donde llevarle siquiera una flor. Y así poder morir tranquila", sostuvo. "¡Escucha, Fujimori, Cantuta no se olvida!", corearon los familiares, nombrando a cada uno de sus seres queridos.