Edición Impresa del 02 de Noviembre de 2012

Ejército compró en secreto US$ 5.8 millones en armas para la guerra en el Vraem

Mediante Decreto Supremo el gobierno amplió los bienes y servicios que se contratarán mediante operaciones reservadas, como raciones de combate, medicinas, maquinaria, consultorías, construcciones, equipos no letales y otros.
María Elena Hidalgo
El Ejército compró en el mes de octubre 5 millones 887 mil 445 dólares en equipamiento militar para reforzar las tropas que cumplen misión en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro ( Vraem ). Las adquisiciones se efectuaron mediante operaciones secretas.
El instituto castrense compró 240 fusiles FN Scar-L y  ametralladoras FN M-249 a la compañía FN Herstal por 1,2 millones de dólares, así como diez ametralladoras Dillon M-134D/H por 1,3 millones, a la firma Dillon Aerospace.
Las adquisiciones no constan en los registros del Sistema Electrónico de Adquisiciones y Contrataciones del Estado (Seace), porque se hicieron mediante la figura de la reserva, lo que impide identificar el equipamiento que se compra y  el monto.
El Ejército también adquirió ocho camiones portratropas "Shaanxy" a la compañía china Poly Tecnbologies por 948 mil 800 dólares.
En octubre también se compraron 720 miras Reflex polivalentes diurnas con designador láser por 946 mil 717 dólares a la firma Meproligth; 755 identificadores individuales Flecher a la compañía Rheinmetal Denel por 576 mil 320 dólares; 12 visores nocturnos por 157 mil 172 dólares a la empresa Nivisys Industries; y 25 visores térmicos por 400 mil dólares a la firma American Technologies.
El pasado 21 de octubre, mediante Decreto Supremo Nº 205-2010-EF, el gobierno amplió el espectro de las compras secretas con fines de defensa nacional.
Ahora también serán contrataciones reservadas las licitaciones para la construcción de instalaciones militares y policiales; el armamento y la munición de uso no letal; todo tipo de vehículos de uso militar o policial; equipos de protección y seguridad; sistemas de radares; medicinas y equipos médicos; maquinarias y herramientas de ingeniería; asesorías y consultorías; y raciones de combate (alimentos para la tropa); entre otros.
La fiscalización de las operaciones estará a cargo de la Contraloría, que tendrá un plazo de siete días para reportar si existen deficiencias en el proceso respectivo, antes de la suscripción de los contratos.
En el gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos (1990-2000), el secreto de las compras de armas fue el caldo de cultivo para que la corrupción se extendiera y se enquistara en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional (ver recuadro).
respuesta de cateriano
El ministro de Defensa, Pedro Cateriano , defendió el decreto supremo porque, arguyó, agilizará el proceso de equipamiento de las fuerzas del orden en la lucha contra el terrorismo.
"En el tema de Defensa hay ciertos aspectos que por razones de estrategia y de acción deben mantenerse en el ámbito de la confidencialidad", dijo Cateriano.
El titular de Defensa reconoció que las compras en su sector "son un tema sensible por los actos de corrupción que se cometieron en la década de los noventa, pero en este gobierno y en mi gestión evitaremos que se repitan", señaló.
Pero no solo sucedió en el gobierno de Fujimori y Montesinos. En abril de este año, la Contraloría denunció a ocho altos oficiales del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA)por haber adquirido, entre 2009 y 2010, raciones de combate mediante una licitación amañada. Los alimentos, además, se encontraban en muy mal estado de conservación.
Este año también el CCFFAA anuló la compra de camiones portatropas a una empresa de Serbia, después de que La República revelara que los vehículos habían sido adquiridos con sobreprecio.
Las dos compras mencionadas se hicieron mediante la modalidad de reserva militar.

"CONTRALORÍA SERÁ RESPONSABLE"

El ex contralor general de la República Genaro Matute señaló que declarar como secreta una compra de bienes o servicios mediante decreto, no significa que la operación no será fiscalizada.

"Se declara una compra como secreta para evitar que sea pública, lo que no implica que se evada la revisión continua del proceso o que sea sometido a control" , dijo Matute.

"La Contraloría debe verificar precios, proveedores, calidad del producto o servicio, si se cumplen los plazos de entrega, si existe o no alguna forma de concertación, si se ha evaluado el mercado, etc. Aquí la Contraloría actúa como un garante de la compra secreta. Y si no cumple, será el responsable si hay algún problema o irregularidad", señaló Matute.

EN CIFRAS

1.3 millones pagó el Ejército por 10 ametralladoras marca Dillon.
1.2 millones abonó el Ejército por fusiles y ametralladoras FN Herstal.
948 mil costaron ocho camiones chinos Shaanxy para el Ejército.