Miguel Iza: “Los hombres estamos pegados a la teta”

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05 Mar 2011 | 19:00 h

El actor hace doble papel de villano en el teatro y la televisión. Actualmente Iza interpreta a Satán en la obra Los últimos días de Judas Iscariote en el Teatro La Plaza Isil y al inefable Gastón en la novela Lalola..

Manuel Igreda

El experimentado actor Miguel Iza está encantado de ser villano en la televisión y en el teatro. A través de Frecuencia Latina y Lalola lo vemos como el inescrupuloso Gastón, que busca ser el nuevo director de la agencia ‘High Five’, y en las tablas interpreta a Satán en Los últimos días de Judas Iscariote. De carácter difícil y diría hasta medio ermitaño, hay algo que nadie le puede quitar a Iza: su don de buen actor.

-¿Cómo es el diablo que interpretas en el teatro?

-Es muy divertido, certero, no da lugar a la sinuosidad.

-¿Por qué dices que es divertido? Podría ser aterrorizante también...

-Es muy divertido porque puede jugar a tener la razón todo el tiempo. Usa mucho el humor negro pero hay mucha claridad en el discurso del diablo. No hay ambigüedad.

Eres especialista en “Diablos”. Gastón es uno de esos en Lalola.

(Ríe) Sí y es superdivertido también. Lalola es una comedia muy libre. El elenco ha perdido la vergüenza hace tiempo y puede hacer lo que quiera.

-Tu personaje es el tipo más odiado de la agencia ‘High Five’...

-Ni siquiera yo sé a dónde va mi personaje. Es divertido jugar todo el tiempo y eso es lo paja. Les hace la vida a cuadritos a todos. Si no le sale algo, empieza otra vez. Es como el coyote que persigue al correcaminos.

-¿Crees que el público llegue a odiar a tus personajes?

-No tengo tiempo de salir a la calle porque ando metido en las grabaciones (de Lalola) y luego vengo al teatro. Tengo pocas posibilidades de confrontar a la gente.

-¿Qué prefieres, el teatro o la televisión?

-Teatro. Uno siempre prefiere el lugar donde ha comenzado. Más o menos esa es la normalidad. Ojo que no digo que el teatro sea mejor que la televisión o viceversa.

-¿Entonces?

-Más que todo, tiene que ver con mi formación. Cada uno se pega a lo que lo nutrió, como los hombres que estamos pegados a la teta. Nos la dieron de chiquitos pero hasta ahora paramos pegados a ella. (Sonríe).

-Eres de los pocos actores que ha hecho teatro afuera, en Francia. ¿Nunca has pensado tentar suerte en el extranjero?

-Voy a Francia desde el 2003 aunque he dejado de hacerlo porque tengo cosas acá. Pero , ¿afincarme allá? No, ya estoy viejo.

Acá me siento más cómodo.

-Sabemos que hace poco fuiste protagonista del cortometraje ¡Una carrerita, doctor!, como parte de un trabajo para la Universidad de California.

-Sí, mi personaje se llamó Ramón Morán, un doctor que trabaja en un hospital y también hace taxi para sobrevivir. Entonces lo usan para un asalto. La idea fue muy simpática y recuerdo que la última toma fue muy divertida porque estaba solo y unas palomas levantaron vuelo, de pura chiripa.