Sociedad

Puno deja la papa y cultiva ajos para la exportación

Rentabilidad. Tradicionalmente la agricultura del Altiplano es para autoconsumo y de baja rentabilidad. Con el apoyo del municipio, agricultores de Ácora siembran ajo. Lo venden a Lima, Ecuador y Colombia. Con esta vuelta de tuerca, para ellos el agro comienza a ser rentable.

Vuelta de tuerca. Ácora se encuentra al sur de Puno. Sus agricultores ahora siembran ajo en reemplazo de la papa y quinua. Eso mejoró rentabilidad del campo. Foto: Juan Carlos Cisneros/La aRepública
Vuelta de tuerca. Ácora se encuentra al sur de Puno. Sus agricultores ahora siembran ajo en reemplazo de la papa y quinua. Eso mejoró rentabilidad del campo. Foto: Juan Carlos Cisneros/La aRepública
Liubomir Fernández

Wilber Ayma Inquilla dejó de sembrar papa. En las dos hectáreas de su terreno reemplazó el tubérculo por ajo.

Este fruto se convirtió en un boom en esta provincia. Se adaptó al frío del Altiplano y es rentable. El mercado del ajo puneño es la exportación. Abastece a Lima, Ecuador y Colombia.

Ayma Inquilla nos recibe muy temprano en su casa del sector Cumba Pata, centro poblado isla Iscata, zona baja del distrito Ácora. En sus terrenos, las montañas de ajo están listas para cargar al tráiler. Son alrededor de 30 toneladas. Los compradores llegarán en las próximas horas.

“Hemos dejado la papa. Producimos muy poco, sólo para nuestro consumo. Ahora hemos cambiado por el ajo, porque por hectárea se cosecha más y hay más demanda”, contó.

Mientras nos muestra la calidad de sus ajos, Ayma no esconde la alegría en su rostro. Alega que por fin, después de varias generaciones, encontraron un producto que hace rentable el campo.

El ejemplo de Ayma y su familia lo replicaron decenas de comuneros de Ácora. En veinte centros poblados de la zona media alta, baja y alta, cambiaron sus cultivos.

La iniciativa, según los comuneros, empezó de forma experimental con el auspicio del municipio distrital. La primera producción, entre 2020-2021, dio resultados positivos con 40 toneladas. En la presente campaña 2021- al 2022, se produjeron 800 toneladas. Estas cifras derivaron en que el apoyo técnico y la asistencia profesional sea una política municipal local.

El alcalde distrital Lucio Istaña Ramos, señaló que sus paisanos tienen una enorme capacidad de emprendimiento. Esa es la razón para conseguir resultados óptimos. “Lo que hemos hecho es darles una alternativa para que vivan dignamente en el campo. Lo que estamos haciendo es que la gente aprenda a pescar”, precisó.

El municipio da asesoramiento técnico para garantizar una buena cosecha. También se incidió en la asociatividad. Eso permite satisfacer la demanda del mercado internacional que compra en grandes volúmenes se invierte un saco de 50 kilos en semilla y se cosecha quince sacos de primera calidad. En el periodo de cosecha por hectárea se emplea al menos 15 trabajadores. Por el momento no están preocupados por los fertilizantes. Abonan la tierra con estiércol de ganado.

Las primeras toneladas de ajo llegaron al mercado Santa Anita en Lima como una novedad proveniente del altiplano. Ahora la producción ingresará a Ecuador y Colombia. Los compradores pidieron que el abastecimiento sea permanente.

“Acá sólo hay parcelas. Pero como hay demanda las familias están integrando sus terrenos para producir en mayor cantidad y cumplir con los pedidos”, aseguró Lucio Istaña.

A Rómulo Cruz Ticona, lo encontramos en su terreno del centro poblado de Ccopamaya. Acumula ajos en sacos de 48 kilos. Hoy domingo se propuso conquistar el mercado de Juliaca. A esa ciudad llegará con su producción.

El municipio promociona su presencia en Juliaca junto a otros productores. El consumidor local puede adquirir el ajo en S/ 5.00. Cuando es por cantidad el precio es tratable.

“Acá nosotros tenemos ajos seleccionados de primera, segunda y tercera. Ahora ya vemos con otra visión. Con mi familia pensamos dedicarnos solo a esta actividad” aseguró. Confiesa que nunca habrían apostado por este producto sino fuera porque advirtieron tres factores favorables a su siembra. Ácora es una zona que está asentada a orillas del lago Titicaca. El ajo necesita de bastante recurso hídrico y los campesinos lo que hicieron fue cavar pozos y, a través de riego tecnificado por bombeo garantizan el riego. De ello depende el tamaño del fruto.

Los tubérculos son afectados por plagas y el frío afecta el crecimiento. El ajo, en ese sentido, es más resistente. Cuando se tratan de temperaturas bajo cero extremas optan por cubrir sus sembríos con pajas o plásticos. Los comuneros invierten porque saben que pueden recuperar con la venta. La papa y granos andinos quedaron relegados para el autoconsumo y un mínimo porcentaje se va al mercado local. Los comuneros que toda la vida vivieron del campo están dispuestos a incrementar su producción.

Ácora es un distrito del ajo.

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