Las brechas que afrontó la educación peruana durante la pandemia del 2020

Allisson  Mariños

Más de 370.000 alumnos desertaron del año escolar. Foto: La República
Más de 370.000 alumnos desertaron del año escolar. Foto: La República

Aciertos y errores que el Ministerio de Educación tuvo que sortear tras la llegada de la COVID-19 al país.

Ahora más que nunca es momento de pensar en una reingeniería educativa en el Perú. La COVID-19 dejó al descubierto muchas falencias. Son los directivos quienes tienen que liderar”, nos comenta el profesor Gerson Ames de la I. E. Mariscal Cáceres de Huancavelica.

Según el docente, durante las primeras semanas de clases virtuales, la situación, tanto para ellos como para los alumnos y sus apoderados, era tediosa, y no se entendía muy bien la propuesta del trabajo remoto que el Minedu implementó, por lo que algunos escolares desertaron del año escolar.

“Sí, hay alumnos que han dejado el estudio o han estado parcialmente. Con mucha pena, ahora, llenando los registros, sí me he dado cuenta de que muchos no han aprobado. Un 30% a 40% ha dejado de estudiar por problemas de conectividad, porque no tenían un dispositivo para acceder a las clases o porque tenían que trabajar”, recalcó.

Cabe resaltar que hasta el mes de julio, según el Minedu, un 95,3% de los menores podía acceder a Aprendo en Casa; sin embargo, esa diferencia de un 4,7%, que no podía conectarse, representa un total de 370.000 escolares, una cifra importante de alumnos que estuvieron ausentes durante el año escolar 2020.

Hugo Díaz, director de educación de la Fundación Santillana, precisó que lamentablemente la deserción escolar no se ha reducido, sino todo lo contrario, ya que se ha incrementado en plena pandemia.

“No. En realidad, en muchas escuelas ha aumentado, sobre todo en el caso de la educación secundaria, en los últimos grados y la primaria. Por distintas razones, en secundaria, por el trabajo, y en primaria, por falta de apoyo de los padres, los chicos no saben estudiar solos”, aseveró.

Ante esta problemática, el Ministerio de Educación se propuso repartir tablets para reducir la brecha digital, que terminaron llegando casi al finalizar el año escolar. Además, el problema no solo radicaba en el elemento físico, sino que también se evidenció trabas con la internet.

Según Díaz, si bien la entrega de estos elementos fue una buena decisión tomada en plena pandemia como medida para evitar que los alumnos se retiren de los colegios, el retraso en la repartición de las mismas no pudo lograr el objetivo planteado.

“El Ministerio de Educación, al momento de anunciar la compra de tablets y fijar una fecha, yo creo que pecaron de optimistas. La cantidad de tabletas para comprar y las circunstancias no eran muy fáciles de enfrentar. (...) Luego, problemas en la licitación llevaron a que todo eso se tenga que suspender. Para el próximo año se espera que las tablets lleguen a todos los hogares”, señaló.

Asimismo, el experto en temas educativos recalcó que, para el 2021, el Minedu ha planteado que cada una de las tablets tenga el contenido de las lecciones precargado, para que, con internet o sin él, los alumnos puedan llevar sus lecciones.

Cabe resaltar que, según los últimos reportes del Cepal, en lo que va de la pandemia, el 77% de hogares rurales no tuvo acceso a internet y el 33% de los urbanos no contó con la red, lo que llevó a que el Minedu sostuviera que el 2020 sería considerado como el ‘año de consolidación de aprendizajes’ y que todos los alumnos aprobarían automáticamente el grado que cursaban.

Por otro lado, Christian Alarcón, profesor de primaria del Juana Alarco de Dammert en Miraflores, también se refirió al programa Aprendo en Casa, que se transmitió por todo los medios de comunicación y que la UNESCO reconoció por ser una buena plataforma de aprendizaje durante la pandemia. El docente señaló que, si bien el programa es general para todos los estudiantes, ellos, como maestros, han adaptado las lecciones de acuerdo a las capacidades de cada uno de los alumnos, para que sea más enriquecedor.

“La estrategia del Minedu ha sido buena porque se ha desarrollado por proyectos. También se trabajó en base a las circustancias, a la coyuntura, por ejemplo: el trato en casa, el respeto a la mujer. La interfaz también me pareció correcta. Sin embargo, creo que un día pudo ser dejado a criterio del docente para que no sea tan rígido”, declaró.

Otras de las falencias que se pudo observar fue la poca capacidad de respuesta del Minedu cuando ampliaron vacantes en las escuelas públicas para recibir a los estudiantes del sector privado, cuyos padres de familia no podían pagar las pensiones y no tuvieron otra opción más que trasladar a sus hijos para que no perdieran el año escolar.

La pandemia dejó entrever que la educación se ha convertido en un privilegio y que, hoy en día, el servicio educativo ha sido útil para que algunas instituciones lucren con él.

Además, hubo denuncias de que los colegios particulares usaban plataformas gratuitas para dictar las clases correspondientes. La presión mediática y los constantes reclamos de los padres de familia hicieron que se redujera en un 50% el costo de las mensualidades, que se establezcan mejores horarios de estudio y contrataran mejores servicios para el dictado de las lecciones.

La COVID-19 ha sacado a relucir que en el sector educación aún hay mucho por resolver y, ante una eventual segunda ola de contagios por la COVID-19 y sin vacunas adquiridas, el Ministerio de Educación ha recalcado que el 15 de marzo del 2021 todos los alumnos darán inicio al nuevo año escolar y que el retorno a las aulas dependerá de la situación en la zona donde se ubiquen los centros educativos, dejando entrever que podría ser presencial, semipresencial o complentamente vitual.