¿Debe preocuparnos la nueva variante del coronavirus?

Renzo Gonzales

Investigación. Reino Unido detectó la nueva variante gracias a la secuenciación genómica constante. Foto: difusión
Investigación. Reino Unido detectó la nueva variante gracias a la secuenciación genómica constante. Foto: difusión

Atentos. Una variante del SARS-CoV-2 con 23 mutaciones inició su propagación en Reino Unido y ya está en varios países de Europa.

El 18 de diciembre, investigadores del Consorcio Genónimo COVID-19 del Reino Unido publicaron un estudio preliminar sobre una nueva variante del SARS-CoV-2 que se estaba propagando rápidamente en el país europeo durante las últimas semanas. Según el documento, esta ‘versión’, llamada VUI-202012/01, presenta un total de 23 mutaciones. Ocho de estas afectan el gen de la proteína S: la espícula que usa el virus para ingresar a la célula humana a través de su receptor (ACE2).

Además, una mutación ha sido localizada justo en el extremo de la espícula. Estudios anteriores indican que este tipo de modificación puede facilitar la entrada del virus a la célula.

“Al parecer, esta variante es mucho más contagiosa porque se ‘pega’ mejor (al receptor de nuestra célula)”, señala Paul Cárdenas, microbiólogo e investigador de la Universidad San Francisco de Quito.

Este dato sugiere una mayor capacidad infecciosa de la VUI-202012/01. El primer ministro británico, Boris Johnson, reveló que los datos iniciales mostraban que la nueva variante “puede ser hasta un 70% más transmisible que la anterior”.

En opinión de Juan More, doctor en inmunología comparada y miembro de la Sociedad Americana de Virología, hay indicios para sospechar esto.

“Se ha visto que esta variante surgió en setiembre y la región donde apareció presentó un incremento notable de los casos de COVID-19”, explica.

Posibles riesgos

Otra de las mutaciones en la espícula generó la pérdida de los aminoácidos 69-70, una modificación que, según un estudio preliminar, permite al coronavirus escapar de los anticuerpos neutralizantes.

Esto quiere decir que dicha mutación podría frustrar parte de la respuesta inmunológica de las personas.

No obstante, More advierte que es necesario hacer ensayos en células (en laboratorio) o en animales para determinar si esto sucederá con la nueva variante.

También se contempla que la inmunidad adquirida tras la infección o la vacunación podría estropearse frente a las constantes mutaciones del coronavirus a nivel de la espícula.

“Las vacunas utilizaron el molde del SARS-CoV-2 original de Wuhan de hace un año. Lo que preocupa es que, al haber tantas mutaciones en la proteína S, los anticuerpos producidos por la vacuna no se adhieran bien al virus y no funcionen adecuadamente”, detalla Cárdenas.

No obstante, ambos expertos coinciden en que no existe evidencia científica de que las vacunas desarrolladas hasta el momento no puedan ser efectivas contra la nueva variante detectada en Reino Unido, ya que atacan a diferentes zonas de la proteína del SARS-CoV-2.

Expansión de la variante por Europa

La variante británica ha sido detectada en varios países europeos como Italia, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca y Australia.

Para tratar de evitar que este linaje del SARS-CoV-2 continúe su expansión, varios Gobiernos (más de 40) han establecido cerrar conexiones con el Reino Unido, incluidas naciones de América.

La OMS de Europa ha anunciado una reunión para acordar una estrategia de respuesta frente a la situación.

Mutaciones

N501Y. Esta mutación altera la parte más importante de la espícula.

69-70. Una mutación a este nivel puede evadir la respuesta inmunitaria.

P681H. Podría permitir al virus escapar del sistema inmunológico.