Ya no aplican pruebas rápidas para detectar casos COVID-19

Wilder Pari

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06 Nov 2020 | 6:22 h
La Republica
pruebas rápidas. Fueron el arma para combatir el coronavirus en campañas masivas de despitaje en plena pandemia..

Transición. Tamizajes rápidos fueron principal arma de diagnóstico en Perú durante la fase crítica de la pandemia, sin embargo, no detectaban el virus a tiempo. La estrategia cambia a las pruebas PCR. Hay una directiva del Minsa para priorizarlas pero aún no se abastece a las regiones con estos insumos.

Luego de siete meses de pandemia, el Perú deja el uso de las pruebas serológicas rápidas como método para diagnosticar la COVID-19. El uso de estos tamizajes fue cuestionado, incluso se los responsabilizó como parte del fracaso de la contención de la enfermedad. El Ministerio de Salud (Minsa) ahora prioriza los ensayos PCR moleculares y en el sur se implementa la medida.

Al inicio de la pandemia, el Perú optó por las pruebas serológicas rápidas, por la escasez de las PCR en el mercado internacional. Sin embargo, estas no detectan la presencia del virus, sino de anticuerpos que genera el organismo luego de 7 días iniciada la infección. Si el tamizaje es de baja sensibilidad, la localización puede ocurrir luego de 10 o 15 días.

El infectólogo del hospital Honorio Delgado, Ralph Mallma, señala que por esta demora, las pruebas rápidas impidieron detectar la infección en el momento oportuno. Revelaban la enfermedad cuando el paciente estaba sanando o empeorando. Y es que los tamizajes serológicos tienen otra utilidad. Se usan para los exámenes de prevalencia, que determinan qué porcentaje de una población está infectada y para dar el alta clínica.

Mallma añade que las pruebas, ya sean PCR o serológicos, no son el principal factor para el diagnóstico. Da un mayor peso - cerca del 80%- a la observación clínica del especialista. El resto se completa con exámenes radiológicos y una PCR.

Tamizajes en el sur

En EsSalud Arequipa, informaron que desde la semana pasada recibieron la orden del Ministerio de Salud (Minsa), de no usar las pruebas rápidas en testeos masivos. Los descartes se restringen a los centros de salud. No precisaron los ensayos disponibles. El jefe del Comando Covid, Percy Miranda, señaló que el Laboratorio de Referencia Regional, tenía cerca de 3 mil tamizajes moleculares.

El gerente regional de Salud Christian Nova Palomino ratificó que el gobierno central ya no envía pruebas rápidas.

No obstante, dijo que, bajo la responsabilidad del Gobierno Regional de Arequipa, adquirirán entre 15 mil a 20 mil pruebas serológicas para no dejar de hacer los testeos.

El mismo escenario se repite en Puno. Se dejarán las pruebas rápidas masivas y se aplicarán las PCR para casos específicos, según el cuadro clínico. Fredy Velázquez Angles, presidente del Comando Covid, dijo que hay 15 mil kits moleculares que se procesarán en la Dirección Regional de Salud de Puno.

En cambio en Cusco, el director Regional de Salud, Juan Spelucín Runcimán, dijo que no hay problemas de abastecimiento de pruebas rápidas y que su uso aún está dirigido a despistajes masivos y para un estudio de prevalencia que se hará en dos semanas. Según Spelucín, hay mayores problemas con las PCR, porque su envío demora así como su procesamiento.

En Tacna trascendió que el Minsa no envía pruebas rápidas, pero el hospital Hipólito Unanue y los centros de salud tienen lotes de donativos de las mineras Southern Perú y Minsur. Durante los barridos más grandes, se aplicaron alrededor de diez mil pruebas en campañas que duraban cerca de 15 días.

Preparación ante eventual segunda ola

La capacidad instalada en Arequipa, se mantendrá ante una eventual segunda ola. En EsSalud, descartaron que vayan a desmontar las villas temporales de Cerro Juli y Zamácola. Al momento, ambas tienen una ocupación cercana al 35%.

En Cusco, se capacita a representantes de comunidades para la detección y atención temprana en zonas nativas y campesinas de la región. Se alistan para una eventual segunda ola, entre finales de noviembre e inicios de diciembre.

En el caso de Tacna, las autoridades señalaron que el equipamiento ha mejorado. Sin embargo, el punto débil ahora sería el número de personal, así como el comportamiento de la población.