Realidades distintas

Sonaly Tuesta

@larepublica_pe

11 Abr 2020 | 6:03 h
La Republica

Activada la alarma, mujeres y varones cerraron las carreteras haciendo uso de troncos

Sabíamos de las brechas socioeconómicos que existen en el país, pero es la pandemia la que está desnudado la dimensión de éstas y, de seguro, con el correr de los días se irán notando aún más.

La asociación CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú, ha publicado un informe sobre cómo están viviendo esta época de Covid-19 algunas comunidades indígenas.

Activada la alarma, mujeres y varones cerraron las carreteras haciendo uso de troncos, piedras y creando un sistema de vigilancia para que ningún foráneo ingrese a su territorio. Esta barrera, si bien los mantiene a buen recaudo, impide también que las mujeres puedan salir a otras comunidades (que han hecho lo mismo) a comercializar sus verduras, tubérculos y animales menores en mercados o ferias.

En el Ande, el aislamiento obligatorio coincidió con el tiempo de la cosecha de papas y ante la escasez de mercancías que llegan a las comunidades, se han distribuido entre los que menos tienen. En comunidades de la selva, la falta de transporte impide sacar los productos y muchos de éstos han sido descartados porque se han malogrado.

En muchas comunidades, el principal medio de comunicación son los altoparlantes y es a través de éstos que los dirigentes informan, en lengua madre, sobre las medidas de protección básicas contra el coronavirus. No hay buena señal de radio y televisión, ni de teléfono. Por eso, CHIRAPAQ recomienda que el Ministerio de Educación haga uso de este medio para acercar el programa ‘Aprendo en casa’ a las niñas y niños de la zona.