Independencia: la sociedad peruana y su responsabilidad en el asesinato de una niña de 4 años

Vigilia. Pobladores de Payet se reunieron para exigir la captura del joven que se llevó a Camila, quien luego apareció muerta.

Especialistas afirman que el único culpable del crimen es el asesino, quien podría ser un menor de 15 años. Hecho causó que vuelva a cuestionarse si las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos y si hay educación sexual y mental en las escuelas.

Nicol León Arge
04 Mar 2020 | 13:31 h

La noche del lunes 2 de marzo, Mariella Huamán (22), madre de dos niñas, velaba el cuerpo de su hija mayor de 4 años, quien fue víctima de violación y asesinato en Payet, Independencia. Un día antes, en la tarde, las autoridades hallaron su cuerpo en un descampado.

La joven mamá había dejado encargada a sus pequeñas con su prima de 9 años para irse con su tía a una fiesta en la misma zona donde ocurrió el crimen. Durante la madrugada del domingo primero de marzo, retornó a su vivienda para cerciorarse de que sus niñas estaban durmiendo. Tras confirmar ello, regresó a la celebración. Horas después, por la mañana, las tres menores salieron a buscarla. Pero en el camino se toparon con quien habría cometido el delito: un adolescente de 15 años.

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Pese a que las cámaras de seguridad muestran que un hombre carga a la víctima antes de que acaben con su vida, ciudadanos solo responsabilizan a la madre a tal punto de que trataron de golpearla cuando salía del velorio de su hija. Otros optaron por criticar su conducta mediante redes sociales.

Para María Emma Manarelli, profesora de la maestría de Género y Desarrollo la Universidad San Marcos, este hecho es un feminicidio que revela un problema de fondo: el derecho de las mujeres para decidir si quieren o no ser madres.

“Quisiera saber si una mujer como Mariella pudo decirle a su compañero que se cuide, que sí quiere estar con esa persona, pero no quiere embarazarse. Me pregunto si esta joven deseó alguna vez ser madre o si no le quedó otra que continuar con su embarazo. El otro punto es cómo es que la voluntad y el deseo de las mujeres pone en cuestión tantas formas de ser y qué posibilidades tenemos de tomar nuestra vida en nuestras manos”, opinó.

Más de la mitad de embarazos son no deseados, según Manarelli. En ese sentido, afirma que en una relación heterosexual las mujeres no eligen y, en caso tengan la opción de hacerlo, el hecho de que vivan en un contexto de constante maltrato (acoso, tocamientos indebidos, violencia) les causa miedo y, este a su vez, una imposibilidad para conocer si quieren ser madres.

“Las mujeres no tienen por qué ser madres. Es un concepto arcaico afirmar que es la naturaleza de las mujeres ser madres. Además, en este país las mujeres estamos criando solas. La deserción paterna es alta. (...) La desigualdad entre hombres y mujeres hace que estas no tengan el poder suficiente para exigirles que se protejan”, agregó.

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Educación sexual y salud mental

La madre de un adolescente de 15 años reconoció a su hijo en las imágenes registradas por las cámaras de seguridad. Después de denunciarlo en la comisaría, la Policía Nacional halló en la casa del tío de este sujeto las mismas prendas que se vieron en el video.

La señora contó que su hijo no lo obedecía ni quería estudiar. Según El Comercio, el joven era desafiante y consumía drogas en la vía pública, una conducta constantemente vista en los adolescentes, según la psicóloga Alexandra Hernández Muro.

“Hay gran cantidad de adolescentes desafiantes, pero no todos terminan haciendo lo que este muchacho hizo. En el colegio se ve mucho bullying y muchos adolescentes desafiantes. Estos son los primeros síntomas de una persona violenta. No es raro tampoco que hayan situaciones de violencia sexual que cometen niños de 15, 14 o hasta menos de 13 años, pero si no lo detectan, si no les enseñan a respetar, se origina un problema más grande”, comentó. Para Hernández, el acceso a salud mental es un servicio que no solo trata trastornos, sino que vela por la curación de jóvenes que presentan estos problemas de conducta.

Añadió que la prevención también pudo haberse aplicado mediante la implementación del enfoque de género en la currícula escolar, la cual no solo habla de “sexo anal” o “de población LGTBI”. “Allí se plantean talleres y conversaciones con los estudiantes para prevenir la violencia de género, para detectar actitudes violentas como las de este adolescente”, afirmó.

Los esfuerzos de los usuarios de las redes sociales, tras la difusión de la noticia, se han enfocado en “buscar un monstruo". Sin embargo, para Alexandra, hace falta reconocer que “vivimos en una sociedad enferma”.

En esa línea, Ayesha Dávila, integrante del colectivo Madres en Acción, pide a las comunidades que se involucren en situaciones como estas. Es decir, que si observan a menores con un hombre, se entrometan y llamen a la Policía Nacional.

“Sí, somos mujeres, somos responsables de estos menores. Sin embargo, no podemos enfocarnos en juzgar solo a la madre. Hay un violador, hay un asesino que está suelto. Si vemos un hecho similar involucrémonos para impedir que se vuelva a repetir”, recalcó.

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