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Ciudad de convenciones

La Republica
Columna de Federico Rosado

Después de Lima, Arequipa es la ciudad con mejores servicios hoteleros, interconexiones de transporte y aceptable infraestructura para eventos.

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Federico Rosado

Docente

“¿A mí en qué me beneficia la convención minera? En nada”. Y es cierto. Pero, ¿por qué tendría que favorecerlo? Si mañana hubiera un congreso de ganaderos lecheros, ¿sería obligatorio que usted, que no tiene vinculación con ese rubro, tenga algún tipo de bono o similares?

Desde que se comenzó a hablar del desarrollo de la ciudad de Arequipa, la pregunta saltó precisa: ¿qué tiene la ciudad mistiana que no tengan nuestras vecinas peruanas del sur?

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Han pasado más de cuarenta años y la respuesta es y será: Arequipa debe ser la ciudad de las convenciones, congresos, encuentros, seminarios, cónclaves, conferencias, sínodos, concilios, juntas, asambleas, foros, debates, paneles, mesas redondas, simposios, jornadas, ferias, exposiciones, etcétera. A nivel nacional e internacional.

Después de Lima, Arequipa es la ciudad con mejores servicios hoteleros, interconexiones de transporte y aceptable infraestructura para eventos (Cerro Juli y los auditorios de la Católica, UNSA, etc.).

Sin embargo, hay que sincerarse, no se trata de hacer por hacer. A la fecha, el único evento de talla es Perumin (la convención minera). Los demás no son una muestra válida, como para que los filósofos, abogados o publicistas de América Latina digan: “El próximo año, hacemos nuestro congreso en Arequipa”.

Perdón, también está el Hay Festival.

No hay evento que sea del gusto y preferencia del 100% de una población. Si los fujimoristas deciden hacer en la ciudad su megacumbre, está bien.

Y ya que mencionamos al Hay Festival, ya le vamos debiendo dos a Mario Vargas Llosa. Ese y el Congreso Internacional de la Lengua Española para el 2022.

Porque, con todo respeto, acaso creen que si hubieran ido los representantes de la ciudad a pedir la sede de ese certamen, les hubieran dicho: “Ah, Arequipa, claro, sin lugar a dudas, ahí nos vemos”.

¿Qué hacer para convertirnos en la ciudad de las convenciones? Luego de dejar de mirarnos el ombligo, contratemos a la mejor empresa en ese sector. Esta nos dirá lo que tenemos que hacer, cuándo lo lograremos y cuánto nos costará.