El 74% de arequipeños cambian su voto luego de revisar una encuesta

Mal necesario. En un país con ciudadanía de baja intensidad, el voto a veces se decide con sondeos. Estudio de la UCSM mide su influencia.

Mal necesario. En un país con ciudadanía de baja intensidad, el voto a veces se decide con sondeos. Estudio de la UCSM mide su influencia.

Escribe Federico Rosado

“A mí nunca me han encuestado, jamás. Las encuestas son falsas”, expresa una ciudadana. 

“¿Cuándo sale la última encuesta? Todavía no sé por quién votar”, manifiesta otro ciudadano.

Las encuestas parecen ser un mal necesario, de acuerdo con los resultados del último sondeo de la Unidad de Encuestas de la Universidad Católica Santa María.

Estos estudios deben tener una metodología que garantice los resultados a obtenerse: técnicas, instrumentos, cuestionarios, tipos de preguntas, muestra probabilística representativa.

Sin la metodología no adquiriría exactitud ni precisión, y por tanto sus resultados conllevarían a decisiones equivocadas, funestas, perjudiciales. Entonces, esta técnica genera información que debe ser útil para alguna cuestión.

En el caso de la encuesta electoral, y específicamente, en la que refleja la intención de voto, siempre dependiendo de la metodología, de quien la aplica, del contexto y de una serie temporal, es probable pronosticar, predecir quién ganaría o no quién no una elección.

Credibilidad

Según el sondeo UCSM, el 81% sí revisa encuestas electorales, pero el 32% no confía en ellas. Esto puede encontrar explicación en la sensación de desconfianza generalizada que vive el país. 

En el sondeo UCSM se preguntó sobre la credibilidad de las encuestas según el medio de difusión. Eso también ha desgastado su veracidad. Si bien las publicadas en diarios tienen la mayor autenticidad (55%), al lado opuesto están las difundidas en las redes sociales (Facebook, Twitter, Whatsapp), que sólo tienen 19%. La televisión posee 45% y la radio 37%.

El desgaste mencionado tiene que ver con el medio y en concreto, como lo revela el estudio, con las redes sociales, por las que circula sin control algunos resultados hasta el mismo día de la votación, usando incluso las marcas de encuestadoras nacionales.

Influencia

Definitivamente el 74% sí cambia su voto luego de revisar una encuesta electoral, lo cual no tendría nada de malo si es que no sólo fuera por esta, sino por la conjunción analítica de otros factores (debates, hojas de vida, planes de gobierno, etc.).

Este comportamiento se complementa con otro que está detallado en el perfil del elector peruano de hace dos años: 20% decide su voto una semana antes y 23% el mismo día de la elección. Y las encuestas electorales son el principal y único insumo para esa decisión.

Por esa misma razón, en el sondeo UCSM, el 50% está de acuerdo con que los resultados de las encuestas se publiquen hasta dos días antes de la votación. 69% una semana antes. Y el 33% que se publiquen el mismo día. La ley señala que la difusión de encuestas electorales es hasta una semana antes.

Elecciones en el año 2000

En las elecciones presidenciales del año 2000, la encuesta a boca de urna del mismo día de la votación dio como resultado: Toledo (49%), Fujimori (42%). Una hora después las cifras se invirtieron. ¿Qué pasó? Surgió la teoría del voto vergonzante, o que hubo fraude electoral. ¿Fue acaso este el inicio del descrédito de las encuestadoras? ¿O, tal vez, antes, cuando estas eran proveedoras de sondeos para el fujimorato?

Control

Ante la alta probabilidad de encuestas fraudulentas y arregladas, el Jurado Nacional de Elecciones reglamentó esta situación. Creó el registro de encuestadoras, las cuales sólo podían publicar resultados en los medios masivos, exigiendo una ficha técnica. 

Pero, ¿cómo controlar la difusión en internet, donde el anonimato es pan del día? 

Complicado, aunque debería ser el ciudadano consciente y responsable el que revise la encuesta, busque otra información, compare, analice, piense. 

Datos de la encuesta de la Universidad Santa María

 

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