Junín: «salvar vidas es una cuestión de segundos»

La República
30 Ago 2018 | 3:42 h

Un perfil del paramédico del SAMU que atendió a la pequeña de tres años, a quien se le incrustó un fierro en la cabeza. Él se iba a otra emergencia, pero decidió regresar por la niña quien le recordaba a su pequeña hija de la misma edad. La atendió lo más rápido que pudo y logró llevarla con vida al hospital.

Tal vez le genere tristeza no haber logrado ser policía, pero seguramente su trabajo de paramédico llevó mucha alegría a varios hogares. Waldemar Gómez Vásquez (34) es miembro del Servicio de Atención Médica de Urgencia (SAMU) y fue él quien acudió a la menor Jade que hoy se encuentra en cuidados intensivos tras la aparatosa caída que sufrió hace días atrás.

Nunca imaginó salvar vidas. Pero es lo que hace desde casi tres años atrás, cuando postuló para el puesto de chofer del SAMU y terminó convirtiéndose en uno de los más eficientes paramédicos. “Cuando postulé al puesto de chofer del SAMU tenía conocimientos básicos en primeros auxilios, pero no imaginé que fuera atravesar situaciones como las que he vivido”, dice, mientras sonríe.

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No recuerda con precisión el número de emergencias que atendió, pero según va conversando reconstruye cada historia entre un abrir y cerrar de ojos, y siempre con una sonrisa por lo bien que se siente al trabajar en esa área. “Me siento feliz, y trabajo contento”, lo confirma.

Waldemar Gómez es natural de Uchiza, un distrito de la provincia de Tocache, en el departamento de San Martín. Creció sus tíos y alejado de su único hermano por la pobreza que asolaba su hogar. Lo llevaron a Juanjui con una tía enfermera. Allá estudió la primaria y secundaria.

En ese poblado, recuerda, vivió en condiciones de hostilidad por la presencia de terroristas y militares, quienes llegaban al poblado lo saqueaban y se iban. “Pedían comida, víveres y si no les dabas, igual se llevaban lo que tenías”, dice. Así también Waldemar cuenta que fue allá cuando decidió hacerse policía y con este propósito emprendió la búsqueda de sus padres y hermano.

“Regresé a Uchiza con la esperanza de encontrar a mi padre, para que pueda apoyarme y porque quería conocerlo, pero ya había fallecido, busqué a mi madre, pero estaba en Tarapoto. Así que localicé a mi hermano y me fui a Huancayo en busca de él”. Cuando se encontró con su hermano, Albert tenía 21 años y él 19. “Casi no lo reconozco, había crecido, era blancón y crespo. Nos abrazamos”, recuerda.

Cuando Waldemar pisó por primera vez Huancayo el clima no le hizo nada bien y su alimentación acostumbrada a los sabores del oriente no lo dejaba en paz. Así que llamado por su tío se fue a Lima en busca de trabajo. Regresó, posteriormente, a su natural Uchiza y se dedicó a la plantación de palma. Pero retornó a Lima y de allí de nuevo a Huancayo.

Trabajó entonces en una mina como personal de seguridad, donde fue capacitado en primeros auxilios y atenciones de emergencia, una vez terminada su labor, se le presentó la oportunidad de trabajar como chofer del SAMU, lo dudó por un instante, pero entusiasta se presentó y logró el puesto.

Era 2015 cuando lo contrataron. Conoció al Dr. Luis Alberto Núñez, un médico, según lo recuerda, de armas tomar. Fue él quien lo animó a capacitarse más y despertó en él la intención de salvar vidas y aprender.  Fue entonces cuando decidió ir a curso de un año para obtener el Diplomado en Urgencia y Emergencia.

“Al doctor le tenían miedo porque era muy estricto y cuando no cumplías con la emergencia, tenías tu sanción. Por eso nadie quería trabajar con él, solo yo”, confiesa y se ríe.

Gracias al Dr. Luis Alberto, Waldemar se entusiasmó por aprender y, a pesar de que su primera experiencia como paramédico lo dejó absorto, no renunció y continúo. Ahora es uno de los paramédicos más eficientes: puede atender emergencias en menos de 10 minutos. El tiempo es lo más importante a la hora de salvar vidas.

“Aunque siempre existen doctores en los centros de salud que no atienden con rapidez a los pacientes, sustentando que no tiene seguro, entre otras cosas, eso es molesto”.

La vida es algo con lo que no se puede jugar, asevera, y entre tanto recuerda lo que el Dr. Alberto Núñez le decía: “En la práctica equivócate, pero no en la emergencia”. Por eso le molesta que quienes deben atender emergencias no sepan qué hacer al atender a heridos. “Esta no es una cuestión de favores políticos, si se asume un cargo tan importante como estar en el SAMU, se tiene que estar bien capacitado”, indica.

Asimismo, a Waldemar le preocupa que desconozcamos los primeros auxilios. “Si pudiéramos, salvaríamos vidas, le ganaríamos al tiempo, cada segundo es vital para salvar a alguien, pero, ¿qué pasa si no sabemos cómo actuar?”, se pregunta. Es que nadie está libre de un accidente.

Por eso, el paramédico pide que hayan capacitaciones en primeros auxilios para todas las personas: en los centros de trabajo, en las escuelas, colegios, universidades.

“Lo que aprendo se los enseño a mis hijos (uno de 8 y una pequeña de 3), les digo cómo deben actuar cuando yo no me encuentre. Eso deberíamos hacer”.

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