Trujillo: Atrás quedaron sus delitos, hoy buscan resocializarse

Reos en el Molagro. Participan en talleres productivos que les permite a la vez tener un ingreso económico.

11 Mar 2018 | 9:00 h

Wilson Castro

Trujillo

Edwin y David trabajan con mucha dedicación por lo menos unas seis horas diarias en el taller de calzado del establecimiento penitenciario El Milagro de Trujillo.

Ahí, los reclusos de esta cárcel laboran desde hace cuatro meses en la confección de zapatos, para hombres, mujeres y niños, que posteriormente es vendido a comerciantes de la ciudad y les permite obtener ingresos para su familia.

“Nos sentimos tranquilos, porque tenemos la posibilidad de ayudar económicamente a nuestra familia con unas cuantas monedas. Además, nos permite estar ocupados en algo productivo”, relata Edwin, quien solamente accede a darnos su nombre. 

Su compañero, David, quien ya conoce este oficio, también se muestra satisfecho de estar en el taller e invoca a otros internos a integrarse a esta actividad que les permitirá resocializarse.

A ellos y otro grupo de presos los encontramos laborando el viernes último durante la supervisión que hizo al penal el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Enrique Mendoza, y el presidente del consejo directivo del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Carlos Vásquez Ganoza.

En otros ambientes también existen talleres de carpintería, cerámica, hidroponía y panadería, donde los reos ocupan gran parte de su tiempo a demostrar su creatividad en lugar de estar pensando en fugarse o cometer otra fechoría desde el interior del establecimiento carcelario. La faena se prolonga muchas veces hasta las cinco de la tarde. Incluso hay un taller de danzas.

El interno Alberto Villanueva Olivares es el coordinador del taller de cerámica. Él lleva 14 meses recluido en el penal. Según comenta, a la semana la producción llega a 45 docenas de cerámica diversa. “Con la venta, cada reo solventa los gastos para su familia. Yo me encargo del control”, explica.

Según el titular de Justicia, el objetivo es que la mitad de la población penitenciaria del país pueda laborar en talleres. A nivel nacional son casi 85,000 reos. En El Milagro 4,960. 

BUENOS RESULTADOS

Carmelo Vásquez Ávila, exjefe de Educación del penal de Varones y Mujeres de El Milagro y ex jefe de Medio Libre de Trujillo, sostuvo que los talleres tienen efectos positivos en la resocialización de los presos.

“Lo que sí se necesita es la construcción de más áreas en la cárcel para habilitar nuevos talleres. El reo está metido en algo productivo y no pensando en cómo sacarle la vuelta a la ley, creando nuevas modalidades de robo o extorsión”, acotó. 

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