¿Qué es ser un hikikomori?: La problemática de aislamiento social grave

Roberto Barreto
4 03 2019 | 09:33h

Hikikomoris, las personas que no salen de sus cuartos | Conoce todo lo relacionado a ellos: síntomas, , causas, efectos y tratamiento. Una persona con este mal puede tener conductas violentas.

Los hikikomoris. No hablamos de solo un problema de timidez. En los últimos 25 años se han detectado casos de aislamiento social. Se estima que cientos de miles de personas, en su mayoría hombres tienen esa condición. El patrón que sirve para reconocerlos es claro y puede resultar obvio: rechazo a salir de sus hogares por verguenza.

Los que tienen esta característica son denominados hikikomoris y de acuerdo a estudios sobre el tema, una de las principales causas por las que la lo tienen se debe a la fuerte presión que existen en algunas culturas por el éxito laboral y social. Asimismo, se habla que -en menor escala-  la adictiva tecnología  sirve de refugio para huir de las responsabilidades. Pero vamos a ser más prolijos en las próximas líneas de la presente nota, invitamos a leerla con detenimiento.

¿Qué significa ser hikikomori?

Si vamos al campo etimológico, el término proviene de Japón (nación donde se reportó los primeros casos y se iniciaron los estudios). En castellano se puede traducir como "apartado agudo" o "recluido". De acuerdo al medio escrito BBC, puede ser empleado para referirse a los que la tienen o a la condición per se. La mayoría de casos es de hombres.

Hace un poco más de 20 años, el psicólogo japonés, Tamaki Saito, lanzó la publicación "Aislamiento social: una interminable adolescencia" para dar a conocer dicho mal de forma masiva. Se reconoce a este problema como un trastorno y un sufrimiento psicológico que como mínimo dura medio año y puede alcanzar tiempo indefinido.

Causas del Hikikomori

Verguenza social. Hallazgos ligeramente posteriores demuestran que este mal tenía un perfil cultural: Japón es el país con más hikikomoris en el planeta, tiene más de 500 mil y la diferencia con otras naciones es abismal. 

"¿Por qué en Japón?" aparece como primera opción de pregunta. El profesor de psiquiatría en la Universidad de Kyushu, en la región de Fukuoka, y estudioso del hikikomori, Takahiro Kato brindó esta respuesta: 

"Las rígidas normas sociales, las altas expectativas de los padres y la cultura de la vergüenza hacen que la sociedad japonesa sea un calvo de cultivo de sentimientos de incompetencia y el deseo de que uno quiera esconderse del mundo", dice Kato.

En línea con ello, en un artículo realizado por La República hace casi 15 años (mayo de 2004), se le preguntó al psicólogo Julio Hevia si en Perú podría suceder un fenómeno similar y él explicó que no necesariamente:

"Ocurre que esto se centra en realidades más avanzadas, en contextos de primer mundo. Podría rebotar de alguna forma a mediano o largo plazo, pero no tendría la misma vigencia. [...] Quizá la solución a este problema sea tan simple como empezar a cultivar las relaciones de cercanía y estrechar los vínculos entre los miembros de una familia, y dejar de lado la cultura del 'vivir para trabajar'" explica el especialista. 

Esto refuerza la premisa de que en países con mayor presión social o retos más grandes pueden aparecer más personas con este mal. A su vez, todo lo descrito hasta ahora señala entre líneas que la mayoría de personas que la sufren son adolescentes y jóvenes. Otro término clave es reputación, más adelante hablaremos al respecto. 

¿La tecnología como refugio?: Distintos investigadores vienen estudiando la relación entre la tecnología y el acercamiento al hikikomori, pero no se animan a calificar a la primera como principal responsable o totalmente negativa. "Las redes sociales o el email no son causas directas de problemas mentales; son vehículos de comunicación que pueden usarse de forma tanto positiva como negativa" comenta Alan Teo, especialista en Psiquiatría en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon, EE.UU, que analiza casos de hikikomoris fuera de Japón. Por tanto, se puede concluir que el problema es la forma errónea en la que muchas personas emplean las tecnologías, entre ellas los hikikomoris.

Síntomas | ¿Cómo reconocer una persona hikikomori?

No hablamos de un desánimo o un decaimiento de una persona que ocasiona que esta no quiera salir de su cuarto por días. Hablamos de sujetos que se aíslan completamente del mundo exterior. No salen de sus aposentos durante todo el día, su único motivo para hacerlo es ir al baño, asearse de cuando en cuando. Pierden el hábito de conversación con sus familiares que viven en el mismo hogar. Muchos de ellos desayunan, almuerzan y cenan dentro de su cuarto. Sus principales actividades son la utilización de las tecnologías (computadora e internet, televisión o consolas de videojuegos). Algunos de ellos pueden salir en búsqueda de alimentos a los supermercados o tiendas pequeñas, pero esto se debe más a una necesidad que a una convicción.

Efectos del hikikomori

Las relaciones interpersonales del afectado se deterioran en demasía. Les cuesta integrarse nuevamente a una sociedad totalmente activa y demandante de retos. Se puede perder la confianza en sí mismo, y ello lo pueden percibir otras personas, por ejemplo, un empleador que opta por no contratarlo por haber llegado a la conclusión que una persona así no debe trabajar en su empresa.

La condición física y atlética se perjudica notablemente. Se pierde masa y los huesos se debilitan. Todo ello debido a que la persona se encuentra sentada o echada en su cama durante casi todo el día.

Tratamiento de las personas que padecen de hikikomori

¿Por qué la ayuda llega a veces un poco tarde? Queremos aterrizar en este punto antes de hablar soluciones a largo plazo. El mismo medio detalla que la reputación es tan importante en Japón que los familiares optan en muchos casos por no buscar ayuda inmediata para evitar verguenzas: "Los padres también son conscientes de su estatus social, por lo que esperan meses antes de buscar ayuda profesional" se narra.

La tecnología como ayuda. Ha habido casos donde al contrario de lo que se cree, el internet ha ayudado a que los hikikomoris puedan salir de su burbuja personal. Takahiro Kato reveló que un hikikomori empezó a salir seguido de su hogar para poder seguir capturando criaturas en el famoso juego de Pokemón Go. Eso lo ayudó hasta cierto punto en su terapia para reintegrarse a la sociedad. 

El estudiante de doctorado en la Universidad de Medicina de Keio de Tokio, Shinichiro Matsuguma, ha fundado un local de rehabilitación para personas que padecen este problema. El centro busca fortalecer la autoestima de ellas y la tecnología apoya mucho.

"Muchos piensan que los hikikomoris no hacen nada. Pero en mi perspectiva están desarrollando sus fortalezas a través de videojuegos. Y siempre les digo que eso se aplica a diferentes ámbitos" manifestó.

No obstante, los expertos son conscientes que no puede existir la sustitución de las terapias intensivas personales. En algunos casos se puede usar medicación y psicoterapias para un adecuado tratamiento. 

¿Qué países tienen más hikikomoris en el mundo además de Japón?

Como se comentó, Japón es el país con mayor número de hikikomoris. No obstante, naciones vecinas como Corea del Sur y China también tienen muchos ejemplares de jóvenes con este mal. En Corea, de acuerdo un análisis del año 2005, al menos unos 30000 lo eran; y en solo la ciudad de Hong Kong en el gigante asiático había unos 150000. También se han reportados casos en Estados Unidos y Europa (Francia, Italia y España).

Hikikomoris en la cultura popular

Alerta de spoiler. En 2002, el escritor japonés, Tatsuhiko Takimoto, publicó la novela NHK ni Yōkoso! (también conocido como Welcome to NHK), que narra la vida de un chico de 22 años, Sato, que abandona la universidad y decide quedarse en su domicilio las 24 horas. Con ayuda de un amigo y una misteriosa chica que lo veía desde la ventana de su casa, el hikikomori logra reinsertarse a la sociedad.

La novela fue adaptada al manga el 2004 y al anime el 2006. Asimismo, el personaje principal, Sato, siente que existe una fuerza maléfica extraña que busca conspirar contra él constantemente. Como explicamos en líneas anteriores, la paranoia puede aparecer en un hikikomori.