Cinco consejos para ayudar a los adolescentes a superar la separación de sus padres

Potenciar la confianza de los hijos y minimizar los cambios son algunas de las claves para sobrellevar esta situación.

Potenciar la confianza de los hijos y minimizar los cambios son algunas de las claves para sobrellevar esta situación.

Una separación no sólo afecta a la pareja, sino también a los hijos. Dependiendo de la edad, ellos requieren especial atención y, para el caso de los adolescentes, los padres deben brindarles confianza y conversar continuamente con ellos para sobrellevar bien este hecho.

El psicólogo y docente de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP) Fernando Lamas comparte algunos consejos sobre qué hacer si toca enfrentar una situación tan difícil como esta:

Los separados no son ellos.  Las investigaciones confirman que los hijos que mantienen una relación cercana con ambos padres generan mejores recuerdos personales, pues se sienten más protegidos y queridos. Así, lo ideal es alternar actividades cotidianas (como hacer tareas, comer en casa o hacer tareas domésticas) con momentos especiales (vacaciones, salidas y fiestas).

Ideas positivas. Hay que potenciar la confianza del adolescente y ayudarlo a desenvolverse normalmente con amor e interés, predicando con el ejemplo, y colocando reglas claras, con expectativas y obligaciones adecuadas para la edad de cada joven. No es conveniente quejarse de su suerte o de lo malo de las relaciones afectivas, pues se trata de que el hijo se mantenga con buen ánimo.

Ellos no son parte de la pelea. Acaso el modo más importante para que los padres puedan proteger a un hijo sobre la dureza de una separación es reduciendo lo más posible los conflictos y evitando hablar mal del otro al comunicarse con sus hijos. El respeto que ambos padres muestren hacia el otro es la base de la armonía en el tránsito de un cambio familiar. Sobre todo, conviene recordar que por nada se debe forzarlos a decidir o tomar posición por uno u otro progenitor. Ello los llenaría de estrés y culpa, además de temores por probables futuros reproches.

Sin tantos cambios. Una separación ya es un gran cambio en sí mismo. Por ello, poder minimizarlos y potenciar las rutinas que permitan un crecimiento estable es lo recomendable. Mantenerlos en la misma casa y escuela ayudará siendo coherentes respecto a las normas en ambos hogares. En caso de surgir un cambio, hay que anticiparlo y tener una actitud abierta y comprensiva a las reacciones que puedan presentarse.

Dos hogares, un estilo. Ha de ser muy importante que los hijos de una pareja que se separa puedan tener un estilo de vida similar en cada uno de los nuevos hogares.  Ello debido a que podría ser perturbador en lo emocional que un padre lo llene de regalos y lujos, mientras que el otro tiene problemas para mantenerse económica y socialmente. Esto puede reiniciar las comparaciones y confusión en un adolescente. Se requiere en tal caso organización y decisiones consensuadas.

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