Accidente de MiG-29 confirma sospechas sobre deficiencias técnicas de aeronaves / En plena e

Plataforma_glr
13 Mar 2001 | 14:00 h

Por OSCAR LIBÓN
Foto: LUIS SERGIO
Chiclayo, 13.Enviados especiales


....... E l cazabombardero MiG-29 que se estrelló ayer durante una exhibición de evaluación de operatividad sufrió una falla técnica que hizo perder el control de la máquina al comandante FAP Ricardo García Tello , de acuerdo con la versión que recibieron los congresistas de la comisión que preside el parlamentario David Waisman.
Según la versión del propio piloto, el problema se presentó en los generadores de la aeronave identificada con la matrícula Nº 031, que adquirió la FAP a Bielorrusia junto con otras 17 naves por un total de 252 millones 052 mil 420 dólares.
En un principio, las autoridades del Grupo Aéreo Nº 6 de Chiclayo manifestaron que las turbinas de la aeronave succionaron los cuerpos de varias aves que aparecieron por la zona. Luego se manifestó que se trató de una falla humana. Sólo después que el comandante Ricardo García se reunió con los congresistas, surgió la tercera versión sobre los presuntos problemas que se presentaron en los generadores de la máquina, lo que le impidió "direccionar bien" el Mig-29.
El comandante Ricardo García, miembro del "Escuadrón 6-12" y que piloteaba la máquina siniestrada, activó el sistema de eyección a una altura de 200 metros antes de que el MiG-29 impactara en un campo de cultivo, situación que puso en riesgo su vida pues la altura recomendada para eyectarse es de 500 metros, según las versiones.
Voceros de la Fuerza Aérea (FAP) manifestaron que el comandante García, considerado como uno de los más experimentados pilotos instructores, tuvo que maniobrar con destreza para conducir la aeronave hasta un lugar poco habitado cuando se percató de que la máquina no respondía satisfactoriamente. Por eso el siniestro no afectó físicamente a poblador alguno de los arrozales de San Nicolás.
A pesar de las explicaciones del comandante Ricardo García, el alto mando de la Fuerza Aérea del Perú mediante comunicado oficial dispuso la realización "de las investigaciones pertinentes para determinar las causas" de la pérdida de la máquina. El cuatro de diciembre de 1997, pocos meses después del arribo de los aviones MiG-29, uno de los aparatos también se precipitó en la zona de las pampas de Naylamp. En esa oportunidad, el gobierno de Alberto Fujimori afirmó que la máquina siniestrada fue un Mirage-5, y negó terminantemente la pérdida de un MiG-29.
La República ha publicado reportes de la FAP al Ministerio de Defensa en los que se indica que cuando se compraron los MiG-29 sólo dos motores eran nuevos y el resto "overholeados" o repotenciados, y que habían alrededor de cuatro máquinas inoperativas a diciembre del 2000 que esperaban la llegada de repuestos desde Bielorrusia.
La destrucción total de ambas aeronaves dejó una pérdida que supera los 28 millones de dólares, según el costo oficial que informó la FAP al Congreso de la República.

Mala señal
Los integrantes de la Comisión Waisman, que viajaron a Chiclayo con el fin de recoger información directamente sobre el desempeño de las naves bielorrusas adquiridas en un proceso irregular en 1996, manifestaron que el piloto García no tenía heridas visibles y que se conducía con normalidad aparente.
Durante alrededor de 30 minutos, el comandante FAP Ricardo García fue interrogado por cuatro miembros de la comisión investigadora del Parlamento, los congresistas David Waisman, Anel Townsend, Luis Chang Ching y Ricardo Amorín, en la sala de emergencia del hospital del Grupo Aéreo Nº 6.
Por coincidencia, el piloto García cumplía años ayer, y fue conducido subrepticiamente a Lima en el avión presidencial, en donde viajó con la comitiva del Congreso y sus invitados. Su salud será revisada por los médicos del hospital de la FAP en Lima.
El siniestro sucedió a las 11 y 30 de la mañana cuando uno de los ocho MiG-29, que realizaban vuelos de exhibición de manera simultánea, cayó a cuatro kilómetros de la base aérea de la FAP, donde una comitiva integrada por los congresistas que investigan el origen de las cuentas del prófugo Vladimiro Montesinos Torres observaba la operatividad de las aeronaves bielorrusas.
No se escuchó explosión alguna, pues el estruendo producido por los cazabombarderos en vuelo ahogó toda clase de sonido.
Inicialmente se divisó una débil columna de humo, imagen que comenzó a desencajar los rostros de los congresistas, oficiales y suboficiales de la FAP y periodistas que acompañaban a la Comisión Waisman, cuando a los pocos minutos se confirmaba que el MiG-29 se había estrellado.
De inmediato un helicóptero de la FAP partió en búsqueda del piloto de la aeronave que se había eyectado.
En ese instante el parlamentario Chang Ching desistió terminantemente abordar la máquina que iba a trasladarlo por los aires en un vuelo de prueba, y para lo cual se encontraba preparado.
A las 12 y 45 de la tarde la Comisión Waisman llegó hasta el lugar del siniestro, ubicado en una zona fangosa propia de los cultivos de arrozales, en donde permanecieron durante más de 30 minutos.
El área fue cercada por efectivos militares de la FAP y por policías.
A pesar de la llegada de los bomberos, que aplicaron espuma para sofocar el fuego que salía de la aeronave destruida, el fuego recién fue extinguido por completo a la 1 y 30 de la tarde.
Minutos antes había llegado hasta el lugar de los hechos la abogada de la FAP, Blanca Cervera Dávila, quien recogía información in situ sobre el siniestro.
El MiG-29 destruido dejó huella del arrastre que tuvo el primer impacto contra el campo de cultivo, y que alcanzó una longitud aproximada de 50 metros.

En el suelo
Decenas de pobladores y campesinos se acercaron hasta el lugar en mototaxis, automóviles y bicicletas.
Los testigos dijeron que vieron fuego en la aeronave antes de que ésta se estrellara.
Al ser consultados, los oficiales de la FAP manifestaron su desconcierto al inicio pero luego expresaron cierta satisfacción al saber que el comandante Ricardo García había logrado salvarse del siniestro.
"Una máquina se puede reemplazar, sin embargo una vida no puede ser sustituida", manifestaron.
Se informó que se ha nombrado una junta de oficiales de la FAP que investigará el motivo de la caída del MiG-29 y que en 15 días emitirá un informe al respecto.
Uno de los factores fundamentales para esclarecer el siniestro es la ubicación y conocimiento del contenido de la "caja negra", situada en la parte posterior de la aeronave, según Waisman.
Asimismo existe la posibilidad de que los fabricantes de los MiG-29, la empresa rusa MAPO, envíen una comisión también para verificar el origen del siniestro aéreo.
Acompañaron a la Comisión Waisman el general FAP (r ) Alejandro Retes Rivero, asesor del Ministro de Defensa; el Comando de Operaciones de la FAP, el mayor general Jorge Kisic Wagner; el comando de Material FAP, teniente general Jorge del Carpio; el comandante del Servicio de Material de Guerra de la FAP, coronel Gerardo Pinillos; y el director de la Dirección de Información de la FAP, el general de apellido Olázabal.
A las 10 de la mañana se había iniciado la exposición sobre la características y operatividad de los MiG-29 a cargo del Comandante del Grupo Aéreo Nº 6, Luis Muller Mayer, quien acusó al gobierno de Alberto Fujimori de haber mentido premeditadamente respecto a que el avión bielorruso siniestrado en 1997 era un avión de origen francés, el Mirage-5.
Después, volaron diez MiG-29. Habían otros seis que esperaban despegar, pero debido al accidente se quedaron en la pista.

Estaba de malas
Reporteros de La República en Chiclayo, avisados por la población, fueron alertados sobre un problema que se había presentado en un MiG-29 en la base. Se trataba de la misma aeronave Nº 031 que luego se precipitaría a tierra por una falla técnica.
La máquina parecía que había tenido un desperfecto. Incluso unidades bomberiles se presentaron en la base aérea para sofocar un supuesto incendio.
De acuerdo con el informe que la FAP presentó al Congreso sobre la situación técnica de los MiG-29, la aeronave con matrícula Nº 031 hasta diciembre del 2000 había realizado 151.5 horas de vuelo y 252 misiones. El número de horas es inferior respecto a otras naves que efectuaron hasta 356 horas y 644 misiones.
La caída del aparato confirma las sospechas sobre la deficiente calidad de los dieciocho MiG-29 y otros dieciocho SU-25 adquiridos a Bielorrusia por más de 402 millones de dólares. El precio original de los cazabombarderos habría sido menor para incrementar las "comisiones" que habrían obtenido Montesinos, la cúpula militar y los vendedores de armas.

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