Salud vs Hambre, ¿Ese es el dilema?

Dilema que se supera con un plan y con mucha solidaridad.

Augusto Álvarez Rodrich.
26 Mar 2020 | 6:25 h

El presidente Martín Vizcarra revelará hoy si sigue la cuarentena –quizá hasta el 12 de abril– para contener la expansión del contagio del coronavirus–, una decisión compleja pues implica un trade-off entre salud y hambre.

Trade-off significa ‘compensación’, pero, en realidad, alude a una situación de tener que obtener un poco de algo a costa de ceder un poco de otro.

Que es lo que debe decidir Vizcarra al igual que todos los presidentes que enfrentan el dilema de tener que escoger entre medidas de aislamiento fundamentales para protegernos de la pandemia, pero con un impacto en la economía de las personas y de las familias, especialmente en un país como el Perú donde la informalidad implica que mucha gente vive ‘al día’.

Trump, Johnson, López Obrador y Bolsonaro optaron por la economía en vez de la salud, a diferencia de Vizcarra, lo que le ha generado amplio respaldo, pero eso puede cambiar en las semanas siguientes por la prolongación de una cuarentena que protege vidas pero adelgaza bolsillos (algo que, a la postre, también afecta la calidad de vida).

El reporte especial de Apoyo Consultoría de ayer –preparado por Hugo Santa María y José Carlos Saavedra– concluye que el PBI peruano caería en 2020 en alrededor de 5% por la parálisis de la economía peruana y global debido al coronavirus, magnitudes que recuerdan al colapso del primer gobierno aprista, aunque entonces fue por ineptitud y corrupción.

Una encuesta de la Cámara de Comercio de Lima concluye que el 44% de las empresas soportaría solo 15 días en cuarentena sin incumplir el pago de planillas, y otra de Ipsos que no más del 18% declara estar trabajando durante la cuarentena (8% en teletrabajo).

El año 2020 será un muy mal año, y pondrá al gobierno en el dilema de tener que elegir entre salud y hambre (que también mata), pero eso se puede contrarrestar con medidas del gobierno que permitan contener la expansión del coronavirus, como las de ahora, junto con un programa robusto de alivio para familias y empresas –que generan empleo–, pero, sobre todo, con un liderazgo que movilice la solidaridad de toda la sociedad para ayudarnos todos, en especial a los más vulnerables. Juntos, sí la hacemos.