Libertad con problemas

“Con libertad o sin ella, el fujimorismo no sabe realmente dónde está en este momento”.

Mirko Lauer
27 Nov 2019 | 5:56 h

Para Keiko Fujimori en lo personal es un acontecimiento que merece celebración. En lo estrictamente político quizás la cosa no es tan favorable. En realidad hace tiempo que no lo es. La excarcelada irrumpe en un escenario poco atractivo, para Fuerza Popular y para ella. Con las cifras de aprobación y de intención de voto por los suelos, las perspectivas son sombrías.

Seguramente los interesados presentarán la excarcelación como una victoria política, y en lo formal tener a la N°1 libre es un punto a favor. Pero los datos esenciales de la situación no se han modificado. Puede decirse incluso que los testimonios de Dionisio Romero Paoletti y otros empresarios han empeorado seriamente las cosas para FP.

No se sabe todavía si ante semejante panorama Fujimori va a salir a hacer campaña por sus candidatos parlamentarios, si se va a concentrar en su defensa legal, o si va a optar por un remanso hogareño para aliviar el stress post-traumático. Identificarse con la probable derrota del 2020 afectará sus opciones para el 2021, que no son brillantes, y todavía podrían empeorar.

Usar los próximos dos meses para visitar las plazas fuertes claves ciertamente ayudaría a FP, y transmitiría un mensaje en el sentido de que todo sigue igual. Pero en la medida que el juicio por lavado de activos sigue adelante, esas pueden ser visitas contraproducentes. Sobre todo cuando connotadas figuras de su disuelta bancada han comenzado a criticarla.

La imagen es que, con libertad o sin ella, el fujimorismo no sabe realmente dónde está en este momento. Lo que a algunos les pareció una siembra de topos en otras listas parlamentarias se ha revelado como un simple desbande. El liderazgo de Keiko Fujimori se mantiene, pero no se percibe de qué manera podría este expresarse en los tiempos que vienen.

De otra parte el rediseño de Solidaridad Nacional como un polo de derecha medio extrema y medio religiosa hará que el voto en esa parte del espectro ideológico esté más repartido. Es una nueva competencia con la que FP no estaba contando. En el 2006 Martha Chávez llegó cuarta con 10% de la votación presidencial. No es nada seguro que en el 2020 el fujimorismo vuelva a obtener eso.