El final de esta juerga desenfrenada

Augusto Álvarez Rodrich.
16 Aug. 2019 | 06:53h

La renuncia de tres congresistas al ‘oficialista’ PpK no cambia el perfil actual de la política peruana, pero puede acelerar el desenlace a la juerga desenfrenada de este ‘lustro’ político, con un final horroroso más pronto de lo que se piensa en vez de un horror sin final en el que está metido el país desde 2016.

La decisión de Mercedes Aráoz, Carlos Bruce y Ana María Choquehuanca de renunciar a PpK es importante porque no son esos parlamentarios que justifican que el congreso peruano sea percibido como un mercado persa donde todo se compra.

El comunicado de renuncia alude a que PpK se formó para “la defensa del estado constitucional de derecho y la promoción de la inversión privada y pública como principal motor para generar empleo y estabilidad social”, temas fáciles de vincular con asuntos clave del momento como el adelanto electoral y las indecisiones en Tía María.

Aráoz se va, además, porque fue ninguneada por Vizcarra en el anuncio del adelanto electoral y, en general, por el círculo de Palacio, mientras que la relación de Bruce con el presidente se rompió luego de que este lo despidiera del gabinete en el que estuvo pocas semanas de un modo poco cortés.

Lo anterior evidencia que, en realidad, al presidente Vizcarra nunca le interesó la construcción de una relación en general con el congreso y en particular con los sectores que podrían haber formado la bancada oficialista.

El colapso de la bancada PpK, por tanto, no cambia de manera visible el cuadro. Pero sí puede implicar movimientos menos obvios como un reordenamiento de fuerzas en el congreso que lleve a un crecimiento y cohesión de los opositores a Palacio, reavivándose el clásico de estos años: vacancia presidencial versus disolución del congreso.

Es probable, en ese sentido, que, entre la aprobación de la reforma constitucional para el adelanto electoral vía un referéndum, y el archivamiento de la propuesta, se puedan estar tejiendo otros escenarios.

No es muy claro cómo puede acabar eso, pero parece que ‘eso’ va a terminar mal y más rápido de lo que se cree, y quizá a eso se refería el presidente Vizcarra cuando decía hace poco que “si alguien quiere vacancia, se va a quedar a medio camino”.