El diablo Daniel Santoro

Ángel Páez
16 Aug. 2019 | 07:12h

El reportero de investigación del diario Clarín Daniel Santoro es conocido especialmente en el Perú porque destapó el contrabando de armamento del gobierno de Argentina a Ecuador en plena guerra del Cenepa, en 1995, una operación secreta que contó con la complicidad del asesor de Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos. Además de obtener el premio Rey de España, entre otros, logró el enjuiciamiento y condena del expresidente Carlos Menem y varios miembros de su gabinete, un logro significativo para un periodista que por sus publicaciones afrontó numerosas amenazas.

Con más de 25 de años de trayectoria, maestro de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano –que constituyera Gabriel García Márquez–, autor de uno de los mejores manuales de Técnicas de Investigación Periodística, Daniel Santoro es de los pocos que siempre están donde no lo invitan, que es donde las papas queman. Aparte de publicar cotidianamente los avances de sus investigaciones, por lo general relacionadas con la corrupción gubernamental, el crimen organizado, los servicios secretos, el espionaje, el tráfico de drogas y otras especialidades para nada culinarias, se ha dado tiempo para escribir una docena de libros sobre los casos en los que logró grandes revelaciones, como La trama secreta de las relaciones del narcotráfico con la política, SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) y la Aduana desde CFK (Cristina Fernández de Kirchner) hasta Macri (2017) y El Mecanismo: la corrupción kirchnerista: contratos energéticos, delatores y Odebrecht (2018). Será por eso que ni kirchneristas ni macristas lo quieren.

Para abordar este tipo de casos, un reportero de investigación muchas veces debe descender a los infiernos en busca de fuentes, y en ese trajín uno tropieza con toda clase de gentuza que no desperdicia la oportunidad del contacto con el periodista para su propio beneficio. El juez Alejo Ramos Padilla, de evidentes vinculaciones con el kirchnerismo, que odia el periodismo que expone la corrupción, especialmente si está relacionada con figuras políticas de su simpatía, abrió proceso contra Daniel Santoro por su relación con una fuente que es acusada de extorsionar a empresarios y políticos. Nadie que conoce la trayectoria de Santoro dudaría de su integridad. Pero este magistrado pretende sancionarlo por denunciar al kirchnerismo. Este juez no entiende que entrevistar al diablo no significa que el periodista también lo es. Aunque el periodista siempre sabe más por diablo.