Volver a crecer

El mensaje del 28 de julio y un nuevo rumbo para la economía peruana.

Editorial Editorial
23 Jul 2019 | 1:06 h

La encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) que publica La República, reporta el retorno de la desconfianza ciudadana en materia económica. El 54% cree que la economía no volverá a crecer con el actual Gobierno, reduciéndose drásticamente el optimismo, que cae al 35%, muy por debajo de lo mostrado en octubre pasado (51%), cuando la legitimidad política del presidente Martín Vizcarra no era distante de su legitimidad económica.

La desconfianza no es absoluta; el tremendismo que señala que el enfriamiento de la economía es total, solo es aceptado por uno de cuatro peruanos, en tanto que la mitad de los encuestados cree que el crecimiento es más lento que antes.

La conjugación de estos datos con otros referidos al manejo sectorial del país indica que la agenda económica, social y de seguridad constituyen un rubro muy relacionado entre sí, respecto de lo cual se tiene una actitud crecientemente crítica de la opinión pública. El desafío para el Gobierno es evitar que este temperamento, en tránsito a constituirse en un tono muy negativo, sea irreversible.

Volver a crecer es, términos gruesos, un deseo nacional que se arrastra desde hace años, desde el Gobierno de Ollanta Humala. Pero desde entonces inclusive, se puntualizaba que las condiciones de un nuevo crecimiento eran más complejas que la década pasada, tanto por la realidad de la economía internacional como por la evolución del mercado interno donde emerge con claridad una caída de la inversión privada durante varios años.

De cara al mensaje presidencial del 28 de julio, es importante reparar en la escasa utilidad de las medidas planteadas los últimos años con el exclusivo propósito de acelerar el crecimiento. Al contrario, es un consenso entre los especialistas que la economía peruana demanda un conjunto de medidas, un programa que incluya políticas e instrumentos, de modo que los “paquetes reactivadores” deben ser acompañados de otras iniciativas.

El Gobierno está llamado a presentar con ocasión del mensaje presidencial un conjunto de medidas que atienda a la inversión pública y privada en una lógica de corto y mediano plazo, con un fuerte acento descentralista, aterrizado sectorialmente y pensado en la generación de empleo y de la demanda. Los datos sobre la desconfianza ciudadana en el manejo de la economía también reclaman la recuperación del liderazgo y el diálogo con el mercado. En resumen una nueva actitud que genere optimismo por su contenido y por su capacidad de convocar y movilizar.