Cuestiones previas

Sigrid Bazán
5 06 2019 | 00:20h

“El problema no solo son las leyes o las instituciones, el asunto está en nuestra calidad de legisladores”.

Fueron varios los temas que quisieron verse antes de la discusión por la cuestión de confianza. Desde devolver la carta con el pedido de confianza al Ejecutivo, hasta enviarla al Tribunal Constitucional, como si el TC tuviera el rol de interpretar todo para el Congreso.

Es por ello que, independientemente del resultado de la votación por la confianza, he aquí algunas de las conclusiones que ha dejado evidenciada la discusión entre parlamentarios el día de ayer:

1) La primera reflexión es que Fuerza Popular hace rato dejó de ser fuerza. Quienes pensábamos que la única forma de unirlos era la lucha por mantenerse en el cargo –bajo el inminente riesgo de una disolución del Congreso– resulta que nos equivocamos. Ni eso. La fragmentación de la bancada naranja va más allá de lo ideológico y lo pragmático, su cohesión parece imposible ahora y menos en el tiempo.

2) A este primer pensamiento se suma la conformación tácita de un contingente estratégico contra la corrupción. En palabras del presidente del Poder judicial (PJ), José Luis Lecaros, “estamos ante un nuevo protagonismo de la justicia”. Los pedidos de levantamiento de inmunidad no han cesado, tal es así que el mismo día en el que tocaba discutir la confianza por la reforma política, reforma que permita acabar con la inmunidad entendida como blindaje, el PJ solicitó al parlamento levantar la inmunidad de Betty Ananculí, otra congresista fujimorista en problemas.

3) La cuestión de confianza puede ser un mecanismo de presión, pero esperemos mucho de los resultados. Si el legislativo no aprueba una segunda cuestión de confianza planteada por el gobierno, se puede plantear su disolución, pero los partidos a postular van a ser los mismos que integren el parlamento de ese momento. Si se aprueba la cuestión de confianza, lo más probable es que, con malos parlamentarios, las políticas sometidas a confianza no sean del todo, o como se debe, abordadas. 

Una última reflexión va mirando hacia el futuro. El problema no solo son las leyes o las instituciones, el asunto está en nuestra calidad de legisladores. Mientras sigamos con este Congreso, con estos partidos políticos y sus dirigentes, seguiremos con el reino de la impunidad.