Todo en simple

Rafael Roncagliolo
18 May 2019 | 1:00 h

Ardern resumió muy bien lo que había pasado, diciendo que «no entendía» la resistencia de los Estados Unidos al control de armas”.

Muchas veces los debates son un puro ejercicio retórico que busca distraer el foco de atención de los verdaderos problemas. En Perú somos especialistas en esta práctica. Popularizadas por Vladimiro Montesinos y sus herederos, las «cortinas de humo» han servido incontables veces para distraer con historias como la virgen que lloraba o el desfile de vedettes que declararon en el caso «Vaticano».

La tentación de manipular a la opinión pública para evitar las reformas de fondo siempre ha estado presente en nuestro país. En el actual Congreso han sobrado las noticias exageradas y las denuncias inventadas cuyo único propósito es dejar de hablar de la reforma política o las investigaciones por la corrupción local y regional.

Esta es una práctica bastante extendida en todo el mundo. Uno de los mayores ejemplos está en los Estados Unidos, donde cada cierto tiempo se reactivan debates por temas como el control de las armas de fuego. Pero estos nunca arriban a ningún lugar, mantienen las cosas tal como están y suelen olvidar el núcleo del problema. En este caso, 40 mil muertos solo en 2017.

Por eso resultan tan refrescantes las declaraciones que esta semana dio la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern. En marzo, un supremacista blanco ingresó a dos mezquitas locales, asesinó a tiros a 51 personas y colgó el video de la matanza en las redes sociales.

La reacción de los neozelandeses fue inmediata. A pesar de la extendida cultura de caza existente en el país, la inmensa mayoría de sus ciudadanos estuvo de acuerdo en que había que implementar cambios urgentes. Solo un mes más tarde, el parlamento aprobó por 119 votos contra uno una legislación que prohibía la posesión de armas automáticas y semiautomáticas.

Ardern resumió muy bien lo que había pasado, diciendo que «no entendía» la resistencia de los Estados Unidos al control de armas. A Nueva Zelanda le bastó un solo caso para solucionar el problema. Los norteamericanos siguen muriendo en salvajes matanzas como las de las escuelas, donde en el último año han muerto 1,200 niños.

La lección puede aplicarse en los Estados Unidos, Nueva Zelanda, el Perú o cualquier otro lugar. Si los políticos complican una discusión es porque pretenden que esta atraiga más atención que el problema que dicen querer solucionar. Ese es el momento para dejar de escucharlos y volver la mirada hacia la realidad.