AL y Alan

Donde la ley es impotente para lograr la justicia a veces esta se abre camino por vías impensadas.

Donde la ley es impotente para lograr la justicia a veces esta se abre camino por vías impensadas.

Cuando se habla de los daños ocasionados por la corrupción la atención suele centrarse en las coimas cobradas por políticos y funcionarios. Pero estas constituyen apenas una fracción del daño ocasionado. Por ejemplo, los 30 millones entregados a Toledo como comisión constituyen apenas una fracción de lo que está en juego, en este caso miles de millones. Y gastar esos recursos en construir una carretera por la cual circulan apenas 10 o 20 camiones al día, sustrayéndolos a la inversión en educación, salud, seguridad, causa un daño incalculable. Hay otros daños no cuantificables, como la desmoralización causada por la corrupción impune, que alimenta el sentido común del “roba, pero hace obra”.

Las revelaciones hechas por IDL Reporteros, de que Luis Nava Guibert recibió 4 millones y medio de dólares de la caja de operaciones estructuradas de Odebrecht (la unidad dedicada al pago de sobornos), cuando no tenía ningún cargo ejecutivo en el gobierno y se desempeñaba como secretario de Alan García, y así como la información de que Luis Alva Castro, amparado en el coqueto seudónimo de ‘Laque’, recibió cientos de miles del mismo origen para la campaña presidencial de Alan García de 2006, han acercado dramáticamente la posibilidad de que finalmente García vaya a prisión. La gravedad de la cuestión es ilustrada por la apresurada fuga del hijo de Nava, José Antonio Nava Mendiola, rumbo a Miami, el mismo día en que el fiscal José Domingo Pérez solicitaba impedimento de salida del país para los Nava, padre e hijo.

Asumimos que la ley es un instrumento para alcanzar la justicia, pero en ocasiones la ley se utiliza para burlar la justicia. ¿Cuál es el peor delito cometido por Alan García? Si lo medimos por el daño causado al país es la liberación de 5500 delincuentes, incluidos 3200 narcotraficantes y 1600 delincuentes de alta peligrosidad, todos puestos en libertad con expedientes firmados de puño y letra por Alan García. El principal problema de los peruanos, según lo que registran las encuestas, es la inseguridad ciudadana. La liberación de miles de delincuentes de alta peligrosidad, en muchos casos criminales responsables de homicidios calificados, llevó la espiral de violencia delincuencial hasta la crisis que ahora afrontamos. Se ha mandado al diablo, además, todo el trabajo policial de inteligencia, seguimiento, captura y detención de los delincuentes, junto con las evidencias que permitieron su condena. Miles de horas de trabajo policial, en muchos casos con el riesgo de perder la vida, y una cantidad incalculable de recursos materiales fueron echados al excusado de un plumazo. Se frustró, asimismo, todo el trabajo de centenares de fiscales, jueces, abogados y testigos de parte. Añádase la desmoralización ciudadana. Y todo impune hasta el día de hoy.

¿No habrá castigo para este crimen? A veces la justicia se abre camino por vías impensadas. El sistema judicial norteamericano no pudo probarle ningún crimen al capo mafioso Al Capone, pero logró condenarlo a prisión de por vida por evasión de impuestos. Capone salió liberado dos años antes de su muerte, debido a un indulto humanitario, porque la sífilis lo había enloquecido.

Donde la ley es impotente para lograr la justicia a veces esta se abre camino por vías impensadas. Nunca mejor utilizada la expresión “justicia poética”.


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