GRAU: ciudadano, marino y político

John Rodríguez Asti, Capitán de Navío (r). Historiador. Miembro del Consejo Consultivo Bicentenario Perú 2021

John Rodríguez Asti, Capitán de Navío (r). Historiador. Miembro del Consejo Consultivo Bicentenario Perú 2021

Hoy, como ya es una tradición en nuestro país, todos los peruanos rememoramos el sacrificio de nuestro máximo héroe naval, el gran Almirante del Perú, Miguel Grau Seminario, el 8 de octubre de 1879 frente a Punta Angamos. En este justo homenaje que la nación peruana le dedica año a año a la memoria de aquel gran marino, debemos recordar que detrás de su egregia figura, existe también un personaje con varias facetas dignas de ser destacadas. Si bien es cierto que Grau trasciende como héroe por su desempeño y sacrificio durante la Campaña Naval de la Guerra del Pacífico, sus cualidades y ejemplo van más allá de aquellos momentos supremos.

Grau no es producto de las circunstancias. Grau, es el resultado de una vida tempranamente iniciada en el mar. A tan sólo 10 años de consolidada la Independencia del Perú, pertenece a esa primera generación de ciudadanos a la que le corresponderá construir la nacionalidad peruana, en medio de la anarquía política de los primeros años de la República. Habiendo dejado el seno familiar a poco de cumplir los nueve años, tendrá una juventud llena de vicisitudes y se formará en el duro ambiente de los hombres de mar, conociendo desde un principio muy de cerca la muerte, al naufragar el Tescua, bergantín en el cual tuvo su primera experiencia náutica. Pese a ello, continuará navegando sucesivamente en naves mercantes y balleneros. Allí, el joven Grau, indudablemente, forjará su carácter, y transcurridos diez años de experiencias marineras y con más de 100.000 millas marinas navegadas en su haber, retornaría al Perú, logrando ingresar a la Armada. 

El desempeño y trayectoria de Grau como oficial al servicio de nuestra Marina lo conocemos. A él, al igual que otros marinos y militares de su época, le correspondió ser protagonista de innumerables sucesos trascendentales de la historia de la joven república peruana. En cada uno de aquellos episodios, supo actuar a la altura de las circunstancias. Como oficial naval, destacó tempranamente cuando en los prolegómenos de la Guerra con España, con otros jefes y oficiales, integró la comisión en Europa encargada de adquirir naves para la escuadra en 1864, y en aquella oportunidad, gracias a sus grandes cualidades profesionales, con el grado de teniente primero, fue nombrado primer comandante de la corbeta Unión, buque desde el cual, dos años después, combatió victoriosamente en Abtao a una división naval española. Luego, aquel prestigio, demostrado a lo largo de su carrera a bordo de esa y otras naves, lo llevaría a asumir el comando del buque más importante de la Escuadra peruana: el Huáscar, nave legendaria en cuya cubierta, años después, Grau, insospechadamente, tendría en sus manos el destino del Perú. Y en aquella progresión dentro de su carrera naval, Grau asumiría en 1877, el cargo de Comandante General de la Marina, de cuya labor ha quedado la Memoria de Marina, importantísimo documento que en su momento, por primera vez, plasmó un diagnóstico y los requerimientos de la institución naval para cumplir con la misión que le correspondía para la defensa nacional. 

En otra faceta, Grau, como otros marinos y militares de la época, fue testigo y partícipe de la vida política del país.  Desempeñándose al mando del Huáscar, junto a otros jefes y oficiales de la marina, encabezaría un manifiesto contra el levantamiento de los hermanos Gutiérrez en 1872, dejando en claro su respeto por las leyes y el orden constitucional. Posteriormente, invitado por el Partido Civil, incursionaría en política como diputado por Paita, labor en la que destacarían también sus cualidades cívicas. 

Quien sabe si Grau, a sus 44 años, hubiese decidido culminar su brillante carrera naval y disfrutar en el retiro de su numerosa y amada familia, o quizá, haber continuado en política con el Partido Civil. El devenir histórico, sin embargo, le tuvo reservado un destino totalmente diferente, pero Grau, una vez más, actuó fiel a sus valores y principios. Iniciada la guerra, Grau no dudó un instante en regresar al servicio y asumir el mando del Huáscar, nave a la que nadie conocía ni maniobraba mejor que él. Y pese a saber que por su antigüedad, poco nada podría hacer frente a las naves del adversario, él y sus valerosos tripulantes, escribieron las mejores paginas de caballerosidad y heroísmo de nuestra historia naval. 

Como acertadamente escribiera el historiador Jorge Basadre en su efigie a Grau “Como del carbón sale el diamante, así, de la negrura de esta guerra sale Grau”, nuestro héroe demostró en aquella corta, pero intensa campaña naval, sus mejores cualidades, dejando en el campo de batalla su generosidad y caballerosidad aun frente al adversario vencido, o a través de un bellísimo y abundante epistolario, la figura de un padre y esposo preocupado por su familia y la educación de sus hijos. En suma, aquella guerra, fue, pese a su gloriosa muerte, una reafirmación de lo mejor que el Perú, encarnado en Grau, podría esperar de sus hijos.

Sea esta fecha no solo para recordar al héroe naval, sino también al hombre de familia, al padre, al esposo, al político, en suma, a aquel peruano, que no dudó en enfrentar y luchar contra todas las dificultades que se le presentaron, para legarnos un mejor y digno país en donde vivir.

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