Mordaza y desleal

Ningún periodista ni medio de comunicación debería estar exento de críticas. Es parte del trabajo. Pero usar el poder estatal no es forma válida para conducir dichos cuestionamientos. No se puede legislar para castigar a un medio o periodista.

Es principio básico de la libertad de expresión: informar sin tapujos, discutir sin mordazas, sin temor a recibir castigo. Precisamente eso ocurrió con la ley que prohíbe la publicidad estatal en medios privados. Nuestra investigación demuestra, con casi 30 declaraciones de congresistas y políticos de por medio, que sí hubo ánimo censurador en la llamada Ley Mulder.

Además, esta ley contraviene el régimen económico de la Constitución y los principios de subsidiariedad y competencia leal al dar prioridad injustificadamente a las empresas estatales de medios por encima de las privadas. Pocas cosas son tan peligrosas como los privilegios o monopolios estatales en los medios.

Citando al filósofo Albert Camus, la prensa puede ser buena o mala, pero sin libertad, solo será mala.

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