León XIV, contra viento y marea, por Mirko Lauer

El pontífice, tras una reciente operación, podría experimentar tensiones dada la exigencia de su visita. Se prevé que los itinerarios se mantengan, aunque podrían ajustarse por su salud.

El papa León XIV saludó a miles de personas congregadas en la plaza de San Pedro del Vaticano.
Composición LR

Los médicos del Vaticano han dado su nihil obstat: nada le impide viajar a América del Sur. Por cierto que es así, pero levantarse de una mesa de operaciones para cruzar medio mundo no es cosa de broma. Es inevitable que para los anfitriones y para el huésped esa sea una gira tensa, siempre atenta a lo inesperado.

Las novedades no tienen que ser dramáticas, y menos trágicas. Pero el cansancio de un operado impone un ritmo que no siempre es el de las multitudes o las ceremonias. Los itinerarios se van a cumplir, pero pueden ser recortados, e incluso eso podría ser lo más conveniente para este hombre mayor medicado.

El orden de llegada de León XIV es Uruguay, Argentina y, finalmente, Perú. Digamos que aquí es adonde llegará más cansado y, a la vez, donde será mayor la exigencia mutua entre el pontífice y el país. Es decir, donde van a ser más fuertes las tensiones. Llegar hasta aquí será, sin duda, el momento más fuerte del viaje.

Pero asumamos que los médicos del Vaticano algo saben y que el paso de León XIV por sus antiguas tierras será como las partes lo han querido: afectuoso, masivo, intenso, cargado de múltiples mensajes positivos y una evocación de la trayectoria del padre Prevost hacia la nacionalidad peruana y el obispado.

Hay algo, por no decir mucho, de sacrificio en este viaje, pues mejor le puede ir a la salud del papa si este permanece tranquilo en casa. Los médicos itinerantes no siempre son los mejores. Aunque son muchas las señales de que el papa necesita volver al Perú como escenario de su despegue eclesial.

Sin duda, la llegada a Uruguay también es importante, pues se trata de un país intensamente laico (donde la Semana Santa es “la semana del turismo”, por ejemplo), y el catolicismo necesita ganar fieles por todo el mundo. A la vez, es un país progresista, donde León XIV y su mensaje van a caer sumamente bien.

Si existe algo así como un medidor de plegarias, en el Perú la más sentida y abundante es para que la llegada del papa se concrete. Si León XIV necesita volver, como dijimos, la población del país, sobre todo la más popular, necesita recibirlo, verlo, escucharlo y abrazarlo.

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