
La resistencia opositora descansa sobre un supuesto que rara vez se examina. Que cada uno de sus integrantes sostendrá su posición en el momento decisivo. La cohesión del frente depende de la disciplina individual, y esa disciplina, a diferencia de las instituciones, no está escrita en ninguna norma.
En la Comisión de Constitución del Senado, el congresista Richard Astocuri, de Partido Cívico Obras, votó a favor de los 20 puntos del dictamen aprobado en Diputados y de los siete adicionales que propuso la propia Comisión. Con ese respaldo, el texto que delega facultades para gobernar por decreto tiene los votos para avanzar al pleno, donde el oficialismo cuenta con mayoría suficiente para convertirlo en ley.
La bancada de Obras en la Cámara Baja había sostenido una postura diferente. La de Astocuri invirtió esa postura sin consulta, sin mandato interno y sin que sus votantes lo hubieran elegido para ese giro. Las decisiones en un cargo representativo tienen ese peso particular. Las toma uno, pero las cargan todos.
El texto que llega al pleno tampoco replica lo que aprobó esa cámara. La Comisión de Constitución añadió siete puntos que la Cámara Baja nunca debatió ni votó. El diseño bicameral supone que ambos cuerpos legislan con igual peso sobre la misma materia. Lo que ocurrió convierte a los diputados en el primer escalón de un proceso que la Cámara Alta amplía sin rendirles cuentas.
El esquema no es nuevo. El bloque gobernante ha obtenido avances similares otras veces a través de representantes que se separan de sus agrupaciones en el instante oportuno. La oposición peruana se sostiene sobre acuerdos de personas, y el grupo que tiene la mayoría tiene también la paciencia de esperar el momento en que uno de esos acuerdos se disuelve.
Las facultades delegadas al Ejecutivo tienen un contenido concreto. Su aprobación le transferirá al gobierno de la presidenta Fujimori la potestad de legislar por decreto en materias que el Congreso no ha definido con precisión. Astocuri hizo posible ese desenlace. Sus electores en Obras merecen una explicación que, hasta ahora, no ha llegado.

El senador Astocuri cruzó al lado del oficialismo sin mandato de su bancada y contra la voluntad de sus electores.

Quien dobla las normas desde el poder sabe que su mayor adversario no es la oposición, sino una ciudadanía que aprendió a pensar.

Fuerza y Renovación Popular tuercen las normas cada vez que tienen a los intérpretes de su lado; que no lo logre del todo es mérito de quienes resisten y la razón por la que los atacan.

El acercamiento del gobierno peruano al chavismo dice más sobre las convicciones democráticas de Fujimorismo que todos sus años de discurso antichavista.

Las condiciones creadas por las crisis políticas han generado de seis de cada diez jóvenes peruanos quiera emigrar.