El año que no quería irse, por Mirko Lauer

"De modo que hagámonos la idea de seguir viviendo en el 2023 por un tiempito más, con las mismas fotos en los diarios, parecidas reyertas entre instituciones, similares quejas. Un 2024 pleno aparecerá cuando menos lo esperemos".

MIRKO
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La idea de que en su último día el año que termina se nos va de las manos, y desaparece, no es exacta. Nos lo hizo notar el padre Gustavo Gutiérrez en su discurso de aceptación del Premio Nacional de Cultura, el 2012: “Uno piensa que los años se van, pero luego se descubre que los años más bien se quedan”. Recuerdo que la frase me hizo pensar en el peso de los años.

Algo similar va a suceder con el 2023. Por lo pronto los problemas de la sociedad, la política y la economía que hemos vivido se van a trasladar al 2024. Hay algunos años capaces de cortar en seco cuando llegan al extremo del calendario. Pero este que acaba de concluir es particularmente pegajoso. No descartemos que nos siga rondando todavía en el 2025. ¿Por qué es pegajoso el 2023?

Una lista: casi no ha habido cambios (los obituarios han sido nuevos), los políticos que llegaron no tienen las menores ganas de partir, los debates en el país se han vuelto totalmente abogadiles, los 12 meses del 2023 han estado llenos de 2021, los partidos no tienen planes y por tanto no quieren que el 2024 llegue a pesar de que ya lo tenemos aquí.

Entonces, el 2023 no se va a ir. Seguirá entre nosotros recordándonos que el Gobierno va a durar hasta el 2026. En otras palabras, el 2024 y el 2025 en los hechos políticos ambos van a ser 2023, aunque nadie se atreva a decirlo con todos sus guarismos. El año que se queda es también el año que se prolonga.

¿Nos molesta que un determinado año se resista a partir? Depende. Siempre queremos desprendernos de lo viejo (o quemarlo, como se hace en Cerro Azul) y darle un esperanzado abrazo a lo que llega. Pero esa optimista ceremonia suele durar lo que una fiesta. El año que acaba de llegar se nos envejece, y de pronto hasta entristece, entre las manos. Más cuanto mayores somos.

De modo que hagámonos la idea de seguir viviendo en el 2023 por un tiempito más, con las mismas fotos en los diarios, parecidas reyertas entre instituciones, similares quejas. Un 2024 pleno aparecerá cuando menos lo esperemos.