Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Contra el sida y el estigma

“Implementar una educación sexual integral con enfoque de género y de diversidad sexual es crucial en la lucha contra el sida”.

Contener el avance del VIH-sida implica entender y actuar contra las desigualdades. Las campañas de prevención y concientización son positivas, pero afrontar las necesidades de las 37,7 millones de personas que hasta fines de 2020 vivían con esta condición en el mundo, según datos de la OMS, exige mayores esfuerzos: ‘’medidas drásticas’', como indica el Informe del Día Mundial de la Lucha Contra el Sida 2021 de ONUSIDA.

Las desigualdades se refieren a brechas económicas, sociales, digitales, raciales, de género, de clase. No visibilizar las grietas que separan la vida de la muerte es peligroso. No idear ni implementar políticas públicas para reducirlas puede ser letal. ‘’El VIH prospera en las líneas divisorias de las desigualdades dentro y entre sociedades’', agrega el informe.

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Si no hay acciones prontas y bien ejecutadas, la entidad calcula como resultado un total de 7.7 millones de vidas perdidas a lo largo de la década presente. Las consecuencias colaterales podrían ser muchas más. Los Estados deben hacerse cargo y cumplir con las varios compromisos internacionales firmados en pos de la vida de su gente. Mientras tanto, los demás tenemos el deber de informarnos, de prevenir, de no discriminar.

Gran parte de la problemática alrededor del VIH-sida es el estigma social producto de la desinformación y de la indiferencia de nuestros Gobiernos. Por ello, la decidida y responsable implementación de una educación sexual integral con perspectiva de género y de diversidad sexual es crucial. Como la violencia machista, la discriminación hacia las personas que viven con este virus también se combate con activismo, políticas públicas y con un enfoque feminista y antipatriarcal.

En Perú, de acuerdo con datos a febrero de 2021 y recogidos por el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades con relación a la situación epidemiológica del VIH-sida, en el periodo de enero de 2000 al presente año, el 74% de casos de VIH y el 76% en estado sida se ha presentado en hombres. Además, el 64% (esta vez en ambos sexos) se ubica en el grupo de 20 a 34 años de edad.

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Identificar e idear acciones hacia quienes están en el grupo de riesgo es importante. El Estado peruano ha tenido iniciativa; la sociedad civil y activista, también. La demanda de Pedro Pablo Prada García al Estado peruano para ofrecer gratuitamente tratamiento gratuito de antirretrovirales (el método más eficiente comprobado hasta ahora para combatir el avance del VIH) es un hito. La implementación del Centro de Tratamiento Antirretroviral en el penal Ancón II, por ejemplo, es un acción para aplaudir. Pero hace falta más. Mucho más.

Una infraestructura organizada con base en la comunidad, la garantía de acceso igualitario a medicina, vacuna y tecnología, el respaldo al personal sanitario de primera línea, colocar los derechos humanos al centro de los planes de acción y la generación de datos desagregados según las distintas brechas y desigualdades, son algunas de las acciones que plantea ONUSIDA. No olvidemos que antes de la pandemia por la COVID-19, ya existía esta epidemia en la que las personas vulnerables son quienes más acciones necesitan.