Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Mujeres sin miedo

“Hace cinco años se hizo historia: las peruanas se unieron contra el machismo en la primera marcha ‘Ni una menos’”.

Hace cinco años se hizo historia: las peruanas se unieron para protestar en la primera marcha “Ni una menos”, una de las movilizaciones más grandes que se han registrado en las últimas décadas contra el machismo normalizado e institucionalizado entre quienes deberían velar por su vida e integridad. Las más de 120 mujeres muertas por feminicidios, las miles de denuncias por violación sexual y la liberación de Adriano Pozo, el agresor de Arlette Contreras, fueron los detonantes de la rabia de las mujeres y su grito de justicia aquella tarde del sábado 13 de agosto de 2016.

Pero pasó el tiempo y los feminicidios no disminuyeron. Por el contrario, en años posteriores los casos aumentaron. Los abusos sexuales son cosa de cada día en las noticias e incluso en sus casas, donde las niñas, adolescentes y mujeres que debían estar más seguras durante esta pandemia fueron violentadas por sus esposos, padres y tíos.

Hace cinco años las peruanas no terminaron con la violencia de género, pero dejaron claro que no habrá, nunca más, ninguna agresión sin respuesta; y eso incluye no solo a los varones que las acechan, sino también a los policías que las revictimizan, los jefes que las acosan y no las dejan romper el techo de cristal, los jueces que las condenan por el color de su ropa interior y su vida social, los y las congresistas que quieren erradicar el enfoque de género de la educación, los ministros con discursos homofóbicos, los presidentes sin consciencia de paridad de género, los políticos que representen una amenaza para los logros que se han conseguido: aún insuficientes pero importantes.

Hace cinco años las luchas de las peruanas que empezaron el camino se unieron a las de una nueva generación harta de tener miedo por vestir y caminar por donde quieran, por bailar, por perrear, por tomarse un trago, dos, tres, por enamorarse, por vivir su sexualidad, por criar solas, por no querer tener hijos, por defender sus territorios, su identidad, sus derechos laborales, por ser mujeres.