Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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Feminismo para construir

“La discusión entre feministas es compleja. Pero no alimentemos a quienes solo usan nuestra lucha”.

Un día antes de anunciar a Guido Bellido como primer ministro, el presidente nombró, por primera vez en un mensaje de 28 de julio, a Micaela Bastidas, habló de “peruanos y peruanas” y de paridad de género en una nueva Constitución. Un avance para Pedro Castillo, que durante la campaña describió a la violencia machista como un problema de seguridad ciudadana.

El discurso del Bicentenario encendió una tenue luz de esperanza; la misma que se opacó horas después por la justa indignación hacia Bellido que, de acuerdo a los mensajes publicados en sus redes sociales, es homofóbico, misógino y machista. No hay coherencia entre el mensaje inclusivo y esta designación. No se entiende. Ni aunque después se haya nombrado a Anahí Durand, socióloga con claras convicciones feministas, como ministra de la Mujer.

‘’Renunció a sus principios’' fue la idea general para señalar a quien aceptó integrar un gabinete ni cercano a la paridad y liderado por quien tildó de “degeneraciones” a los homosexuales y a las mujeres de “destructivas y rencorosas”. No sucedió así con Pedro Francke, que juramentó como titular del MEF con un broche que decía “Igualdad” con los colores del orgullo LGTBIQ+. Él no fue señalado, solo aplaudido. Anahí se vendió, él se inmoló.

Mientras tanto, las feministas nos enfrentábamos con posiciones válidas. Porque es evidente que no hubo ningún tipo de esfuerzo en buscar paridad de género con mujeres capaces y con ganas de cambio, porque fue decepcionante ver un gabinete que nos hace retroceder años, porque también es cierto que las mujeres y disidencias no somos bienvenidxs en ninguna institución, que quienes tenemos al feminismo como bandera debemos entrar a lugares hostiles y destruir cimientos para volver a construir.

La discusión entre feministas es compleja y dolorosa. Pero no podemos alimentar a quienes empiezan a usar nuestra lucha para disfrazar su propio racismo y machismo. No es entre nosotras, es a pesar de nuestras diferencias y adelante.