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Retrasos de julio

Se van acortando los plazos para una transferencia ordenada antes de 28 de julio.

La postergación de la promulgación del nuevo presidente del Perú para el período 2021-2026 afecta muchas actividades oficiales y no oficiales previstas para las Fiestas Patrias y que este año constituyen una ocasión especial por doble motivo: la celebración del Bicentenario y la inauguración de una nueva administración.

El Jurado Nacional de Elecciones tiene el encargo de analizar impugnaciones, reclamos, quejas en un período prudencial para hacerlo. La sobrecarga de recursos que debe revisar está retrasando el acto de promulgación, que normalmente se da un poco antes del fin del mes de junio.

Solo para recordar a los últimos dos presidentes, el expresidente Ollanta Humala fue proclamado por el JNE el 23 de junio del 2011, Pedro Pablo Kuczynski recibió el anuncio un 27 de junio del 2016. En esta ocasión, se ha anunciado para la quincena de julio la lectura del resultado final.

¿Cuáles son los efectos que podría producir un período tan corto –hasta menos de trece días– para la promulgación y la posterior juramentación del cargo de presidente de la República? Algunos efectos se sentirán en la comisión de transferencia que recibe a nombre del nuevo gobierno el estado del arte, la información compleja y detallada de todo lo actuado por los sectores.

Tiene que haber ocasión de preguntar, verificar, entrevistar a los funcionarios que están dejando el cargo y también recepcionar sus informes. No se trata de una ceremonia ni algo protocolar. Es la esencia del servicio público que evita así el vacío de poder y reconoce que hay una ejecutoria, un legado, un nuevo mandato y una delegación de responsabilidades. Los funcionarios pasan y el Estado queda.

También están pendientes de resolverse aspectos de las ceremonias tradicionales de transmisión de mando que correrán a cargo del nuevo mandatario. La colocación de la banda presidencial, el mensaje del presidente ante el Congreso, las ceremonias de saludo al nuevo mandatario, el desfile castrense, etc.

Todo ello requiere de la presencia de los nuevos funcionarios de la administración entrante, para decisiones que van desde los invitados internacionales a las ceremonias oficiales, hasta detalles básicos de la nueva imagen que querrá proyectar el gobierno entrante. Nos estamos quedando sin tiempo para una transferencia ordenada y sin apremios. Debemos esperar la máxima celeridad de nuestras entidades electorales, dentro del marco de la ley, para evitarlo.