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Calles para la pandemia

“Al promover la flexibilidad de uso de los espacios públicos se da vida a las calles, volviéndolas más amables y seguras para los peatones y ciudadanía en general”.

Por: Santiago Dammert

En los últimos meses, el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) ha aprobado dos documentos que han pasado desapercibidos para la mayoría, pero que podrían ser cruciales para que nuestras ciudades sean más habitables en lo que queda de la pandemia. Se trata de la “Guía de acondicionamiento de espacios públicos abiertos en el marco del estado de emergencia nacional” y la “Guía para el uso temporal de espacios públicos colindantes a restaurantes y servicios afines autorizados, así como establecimientos culturales y de arte”. De implementarse rápida y adecuadamente, tienen el potencial de hacer nuestras vidas mucho más llevaderas de acá a que estemos todos vacunados, e incluso ofrecer un vistazo de un futuro urbano con calles más amables para la ciudadanía.

La guía de acondicionamiento de espacios abiertos está enfocada en asegurar el distanciamiento social en las calles en el contexto del Covid-19. Para ello, se plantean distintos escenarios en los cuales los gobiernos locales pueden ampliar veredas, ocupar espacios de la calzada para mercados temporales u ollas comunes, juegos infantiles, entre otros. De esta forma, y ante las limitaciones de uso de los espacios interiores, contaríamos con espacios públicos mejor preparados para una variedad de actividades. Además, al ensanchar espacios peatonales de manera temporal se evitarían las aglomeraciones sobre nuestras angostísimas veredas, un problema incluso en tiempos prepandemia.

Por otro lado, la guía para restaurantes y servicios afines sienta los lineamientos para que comercios gastronómicos y usos culturales puedan utilizar parte de los espacios públicos colindantes a sus locales para incrementar sus aforos, drásticamente reducidos debido a la emergencia sanitaria. Por ejemplo, un restaurante puede ocupar temporalmente un estacionamiento vehicular o una sección de la pista, colocando allí sus mesas siempre y cuando se cumpla con ciertos requisitos de orden y distribución. Un local cultural podría ubicar una exposición de arte sobre parte de la vereda, siempre y cuando no obstruya el tráfico peatonal. De esta forma, se busca propiciar la reactivación económica de forma segura. Al promover la flexibilidad de uso de los espacios públicos se da vida a las calles, volviéndolas más amables y seguras para los peatones y ciudadanía en general.

Publicada el 10 de marzo, la actualización de la “Guía de acondicionamiento de espacios públicos abiertos” contempla medidas para la apertura segura de las playas durante la pandemia. Lamentablemente, llega dos meses tarde, con el verano llegando a su fin. Hubiera sido importante que el gobierno incluya su acondicionamiento desde el principio del verano, prestando el apoyo logístico necesario para su puesta en marcha. En estos meses y aun estando cerradas, las playas han recibido una saludable concurrencia, especialmente para la práctica de distintos deportes. Los espacios públicos del litoral requieren no solo de medidas para su uso durante el Covid-19, sino de una importante inversión en infraestructura peatonal, ciclista y de recreación que las vuelva accesibles y utilizables a largo plazo.

No obstante, es sumamente loable que en esta situación de inestabilidad política y fragilidad económica surjan iniciativas (de muy bajo costo) que pueden tener un enorme impacto positivo y directo en la calidad de vida y economía de las personas. Los primeros resultados son alentadores: la Municipalidad del Cusco ya empezó a implementar terrazas para restaurantes a las afueras de los mercados y la Municipalidad Metropolitana de Lima está haciendo lo propio para los comercios gastronómicos del centro histórico. Esperemos que la implementación se extienda a todos los barrios y ciudades del país, y que sirva como ejemplo para repensarlas priorizando la seguridad de las personas, así como en el uso más flexible y productivo de nuestros espacios públicos.