Ángel Páez

Ángel Páez

La Tribu

El rosario de mi madre

"Una fuente no es importante porque se trata del Papa, de la reina de Suecia o de tu amada mamá. Una fuente es importante cuando compruebas que lo que te filtra es cierto''.

Aficionarse a fuentes oficiales que filtran información relevante y sensible a los periodistas, con la condición de aceptar cómo y cuándo publicarla, es una traición a la sagrada independencia. Es el periodista el que decide la fecha de la difusión de una noticia, no es atribución de la fuente, cualquiera que sea.

El 11 de marzo de 2004 se produjo en Madrid un ataque terrorista simultáneo con bombas contra trenes de pasajeros que produjo 193 fallecidos. Faltaban tres días para las elecciones en las que competían por el gobernante Partido Popular, Mariano Rajoy, y por el Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente del gobierno en ejercicio, José María Aznar, temía que lo sucedido fuera una represalia de los terroristas islámicos por el apoyo español a la invasión de Irak. Para que el baño de sangre no afectara a su candidato Rajoy, se inventó que los autores habían sido los terroristas vascos de ETA. Los informes de inteligencia sostenían que todos los indicios conducían a concluir que por la modalidad, los objetivos y la dimensión, se trataba de extremistas islámicos. Si era así, los electores repudiarían a Aznar y a su candidato Rajoy y vencería Rodríguez Zapatero.

Aprovechando su condición de fuente excepcional, Aznar llamó al director de El País, Jesús Ceberio, y le dijo: “Ha sido ETA con total seguridad”. Sus reporteros no estaban de acuerdo, sus fuentes en la policía antiterrorista señalaban que habían sido los extremistas islámicos. Pero Ceberio prefirió a la deslumbrante fuente gubernamental, el jefe de Estado, y cambió el titular que decía “Matanza terrorista en Madrid”, por “Matanza de ETA en Madrid”.

Una fuente no es importante porque se trata del Papa, de la reina de Suecia o de tu amada mamá. Una fuente es importante cuando compruebas que lo que te ha filtrado es cierto.

Aznar también llamó al director de El Periódico, Antonio Franco, para decirle lo mismo: “No te equivoques, Antonio, ha sido ETA, te lo digo desde la información que tengo, desde la investigación, desde los antecedentes de ETA. No tengas ninguna duda, es ETA”. En efecto, El Periódico publicó en primera plana: ''El 11-M de ETA''.

El periodista Pepe Rodríguez relata en su excepcional libro 11-M: Mentira de Estado que Aznar, basándose en su condición de presidente, llamó a varios medios más para filtrar la información falsa, tanto a los críticos como a los amigos. Los propietarios o directores eligieron creer a Aznar que a los reporteros expertos en terrorismo que desde un principio detectaron evidencias de que los autores habían sido extremistas islámicos.

Esto sucedió porque los directores y editores olvidaron que son los periodistas los que deciden qué, cómo y cuándo publicar, y no la fuente, cualquiera que sea, un dignatario, una luminaria o tu propia madre.