Mundo

Donald Trump sufre un muro de silencio en las redes sociales

¿Ataque a la libertad de expresión o freno a la incitación de la violencia? Suspendido por Facebook, Twitter, Instagram, YouTube y otras poderosas redes sociales, el aún presidente de EE. UU., Donald Trump, ha despertado un debate entre quienes creen que la prohibición de sus cuentas es un “asalto a la libertad de expresión” y entre los que opinan que sí se debe regular el uso indebido que siembra el odio y la violencia en la sociedad. La polémica recién empieza.

88,8 millones tiene el 45° presidente de EEUU en Twitter. Foto: composición LR, con imágenes de AFP y Shuttershock
88,8 millones tiene el 45° presidente de EEUU en Twitter. Foto: composición LR, con imágenes de AFP y Shuttershock

Donald Trump ha sido silenciado por las poderosas redes sociales del mundo. Parece un cuento, ficción, pero es cierto. Primero fue suspendido en Twitter. Luego siguió su ejemplo Facebook.

Y Snapchat, Spotify, Twitch, Shopify y Stripe. Reddit, TikTok, YouTube y Pinterest también anunciaron restricciones al aún presidente de los Estados Unidos.

¿Cuál ha sido la reacción ante esta prohibición a Donald Trump y sus publicaciones, en las que prevalecía la provocación y el enfrentamiento?

En principio, según nos lo recuerdan diarios de la talla de The Guardián, hay una opinión dividida frente a esta prohibición. El silenciamiento está provocando un debate sobre la libertad de expresión. Una pregunta surge ante la nueva realidad: ¿están los ejecutivos de las poderosas empresas de tecnología en el mundo en condiciones de actuar como jueces y jurados al mismo tiempo de las opiniones en las redes?

En contra

A algunos medios europeos les preocupa el precedente que podría sentar la prohibición. El Sunday Times afirmó en un editorial: “Prohibir a un presidente en funciones a las plataformas de redes sociales es, se mire como se mire, un asalto a la libertad de expresión”. Dijo que “el hecho de que la prohibición fue solicitada por, entre otros, Michelle Obama, quien dijo que las plataformas de Silicon Valley deben dejar de habilitarlo por su ‘comportamiento monstruoso’, aumentará la sospecha de que la prohibición fue motivada políticamente”.

La canciller alemana, Angela Merkel, calificó como “problemático” que Trump sea bloqueado. Su portavoz, Steffen Seibert, indicó que cualquier restricción debe ser “de acuerdo con la ley y en el marco definido por los legisladores, no de acuerdo con una decisión de la administración de las plataformas de redes sociales”.

La prohibición preocupa a quienes analizan la fortaleza de Silicon Valley. “Esta toma de poder empresarial no beneficia en nada a la democracia estadounidense en la práctica o como principio”, asegura Silkie Carlo, director de Big Brother Watch. Y añade: “La democracia está en peligro si se basa en la denegación de servicio empresarial para proteger a la nación de su propio presidente, en lugar de depender de instituciones responsables de la justicia y la democracia”.

También el portavoz de Asuntos Digitales de la Comisión Europea (CE), Johannes Barhke, consideró que la suspensión de las cuentas de Trump pone de relieve la necesidad de regular más la esfera digital y de que las plataformas se responsabilicen del contenido vertido en ellas.

Barhke evitó valorar la decisión de bloquear a Trump, pero indicó que esto demuestra la importancia de regular la esfera digital, poniéndolo en línea con la nueva directiva comunitaria sobre contenidos en la red.

En diciembre, Bruselas impuso reglas más estrictas para exigir mayor responsabilidad a las grandes tecnológicas como Google o Facebook ante prácticas desleales o abusos para asegurarse de que retiren contenidos ilegales en el plazo de una hora si lo piden las autoridades de un Estado miembro.

El mismo comisario de Industria de la CE, Thierry Breton, había sostenido que era “chocante” que el CEO de una plataforma pudiera desconectar al presidente “sin pesos ni contrapesos”,

Barhke opinó que lo que Breton quiso manifestar fue el papel crucial que juegan las grandes plataformas en el debate público.

“La pregunta fundamental es por qué esto ha llegado tan lejos y por qué las plataformas no actuaron antes contra la desinformación y el discurso de odio. Es el argumento, por qué hemos llegado a este punto”, precisó Barhke.

A favor

Pero un sector de la opinión pública en EEUU apoya las medidas de las redes, aunque creen que reaccionaron demasiado tarde, cuando la incitación a la violencia ya ocurrió, la ultraderecha resurgió y el Capitolio ya fue asaltado.

El senador demócrata de Virginia, Mark Warner, dijo: “Si bien me complace ver que plataformas como Facebook, Twitter y YouTube toman medidas tardías para abordar el uso indebido sostenido de sus plataformas por parte del presidente para sembrar discordia y violencia, estas acciones aisladas son demasiado tarde y no lo suficiente”.

El miembro de la junta editorial del NYT, Greg Bensinger, reaccionó ante el vandalismo del 6 de enero y aseguró que ese “debería ser el día del juicio final en las redes sociales”.

Y agregó: “(Mark) Zuckerberg y el CEO de Twitter, Jack Dorsey, deben desempeñar un papel fundamental en restaurar la verdad y decencia en nuestra democracia y las democracias del mundo”.

¿A qué se refería? Lo explicó así: “Implica una moderación más directa de las cuentas; colocar etiquetas de advertencia más destacadas; software que retrasen las publicaciones para que sean revisadas antes de salir a la difusión, especialmente en momentos de tensión; y una disposición mayor a suspender o incluso bloquear por completo cuentas peligrosas como la de Trump “.

El analista de tecnología Ben Thompson explicó: “Fomentar la violencia para deshacer un resultado electoral con el que uno no está de acuerdo es sedición... Tengo la esperanza de que el Congreso actúe en próximos días”.

La activista por la libertad de expresión Jillian C. York estuvo de acuerdo en que había que tomar medidas, pero comentó: “Soy cautelosa a la hora de elogiar a cualquiera de estas empresas. Creo que en particular Facebook merece muy pocos elogios. Esperaron hasta el último momento para hacer algo, a pesar de meses de llamadas”.

“Con Twitter, podemos ser un poco más tolerantes. Intentaron durante muchos meses tomar decisiones cautelosas. Sí, es presidente en funciones; derribar (sus cuentas) es un problema”.

Sigue la suspensión

En tanto, la número 2 de Facebook, Sheryl Sandberg, indicó que la red no tiene la intención de levantar la suspensión de la cuenta del presidente saliente. “Nuestra prohibición es indefinida. Dijimos que duraría al menos hasta la transición, pero no tenemos planes de levantarla”.

Facebook e Instagram anunciaron el bloqueo indefinido de las cuentas de Trump el jueves pasado, un día después de los actos violentos en Washington. Twitter fue más radical el viernes al suprimir la cuenta. Snapchat o Twitch igual lo suspendieron . ¿El motivo? Provocar los disturbios, incitar la agresión.

Se supo que no hay legislación directa sobre estos casos. Las denuncias se basan en leyes acerca de las libertades individuales y civiles, y la Constitución. Tampoco hay jurisprudencia.

Red social Parler demanda a Amazon

La red social Parler demandó a Amazon, que cortó el acceso a sus servidores por los mensajes de incitación a la violencia subidos a la plataforma.

Parler considera que la decisión es por razones políticas y para reducir la competencia en beneficio de Twitter. Solicitó a la justicia que emita una orden temporal contra Amazon obligándolo a reabrir sus servidores.

Amazon le impidió acceso a datos que almacena en sus servidores. Google y Apple la retiraron de su carga de aplicaciones.

Parler funciona igual a Twitter. Atrajo, especialmente al inicio, a personas de extrema derecha.

Cifras

35,3 millones de abonados en Facebook tiene Trump.

88,8 millones tiene el 45° presidente de EEUU en Twitter.

24,6 millones de seguidores posee en la red social Instagram.

2,7 millones de seguidores tiene en la plataforma YouTube.

2 millones de abonados posee en la red social Snapchat.

152 mil seguidores tiene en la red de videos Twitch.

Twitter: ¿El nuevo monopolio?

Maite Vizcarra, tecnóloga

La expulsión permanente de Donald Trump de Twitter plantea una nueva controversia en torno al máximo valor que impulsó la creación de la Internet: la libertad absoluta.

Y es que no podemos negar que las redes sociales ostentan hoy una suerte de poder monopólico respecto de varias de nuestras libertades digitales.

Twitter cerró la cuenta de Trump, gracias al artículo 230 de la “Ley de decencia de la Internet” (1996), la misma que habilita a las “empresas proveedoras de servicios de internet” –por ejemplo, las redes sociales– a aplicar su propia regulación –contratos–, cuando sus usuarios desarrollen conductas límite, o sea, incitar a una extrema violencia, etc. Si Twitter usó su propia ley con el mismísimo Trump, lo puede hacer con cualquiera de nosotros en el mundo.

Sin querer, las leyes del otrora país de la libertad, Estados Unidos, están facilitando el desarrollo de los nuevos monopolios del siglo 21, los que comercializan un bien fundamental: nuestra capacidad de comunicarnos en la Internet.

De ahí la necesidad de revisar la siempre disruptiva posibilidad de considerar la Internet como un “bien común global” y no de propiedad privada, dado su enorme impacto en nuestro desarrollo y dignidad humanas.

¿A quién queremos silenciar?

Erick Iriarte A., abogado en derecho digital

La libertad de expresión es un derecho humano. Es un derecho para todas las personas, que implica entre otras cosas que no puede haber censura previa, pero sí puede haber control posterior sobre todo por contenidos. En dicho sentido, la reacción de diversas plataformas de contenidos digitales (Facebook, Twitter, Instagram) para bloquear o suspender de manera permanente al (aún) presidente Trump por sus post en diversas redes ha generado cuestionamientos.

Y es que si fuera la aplicación de una regla por contenidos posteriores, probablemente lo que harían sería eliminar o cuestionar los post colocados, como se ha hecho en diversos momentos; pero cuando lo que se hace es que la plataforma diga que un determinado usuario puede “mal usar la plataforma a futuro”, puede terminar en un escenario de censura previa.

Entonces, la pregunta es ¿puede una plataforma privada, con reglas privadas, bajo la legislación de USA, hacer esto con los usuarios? ¿Son aplicables los DDHH o los principios constitucionales también en estos escenarios privados o juegan con reglas propias? Por lo pronto tanto, para la canciller Merkel la decisión es cuestionable, en el mismo sentido, el presidente de México ha cuestionado la decisión.

Por ahora, el debate está abierto.