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El Partido Demócrata logra el control del Congreso de EE. UU.

Con la elección de los dos candidatos demócratas Ossof y Warnock como senadores de Georgia cada partido tiene ahora 50 senadores, pero Kamala Harris, en su condición de vicepresidenta, presidirá el Senado y dirimirá la votación en caso de empate.

Está previsto que Joe Biden asuma el poder el próximo 20 de enero de 2021. Foto: EFE
Está previsto que Joe Biden asuma el poder el próximo 20 de enero de 2021. Foto: EFE
Mundo LR

Por Antonio Camborda

La elección de Joe Biden como presidente número 36 de Estados Unidos ha significado un giro enorme en la política de este país, no solo porque permitirá al Partido Demócrata volver a la Casa Blanca y restablecer los planes sociales a favor de un vasto sector de la población desfavorecida, sino también retomar el control político.

El Partido Demócrata ha alcanzado un enorme poder. El 5 de enero, los candidatos demócratas al Senado por el estado de Georgia, Raphael Warnock y Jon Ossoff, se hicieron del triunfo en segunda vuelta y con ello han logrado tener la mayoría y el control en la Cámara de Representantes y en el Senado. Esto no ocurría desde hace seis años.

Pero fue durante el largo Gobierno de Franklin Delano Roosevelt (1933-1945) en el que el partido tuvo absoluto control de ambas ramas del Parlamento. Y, a pesar de los grandes efectos negativos para la economía que dejó la Segunda Guerra Mundial, el presidente demócrata pudo hacer un buen periodo para Estados Unidos.

El Senado de los EE. UU. es la cámara alta del Congreso y junto con la Cámara de Representantes son la fuente de la cual surge la legislación de carácter federal. El articulo I de la Constitución establece la composición y las atribuciones de esta rama del Parlamento.

Así, cada estado está representado por dos senadores elegidos por un mandato reelegible de seis años. No importa ni el tamaño ni la población de cada jurisdicción, y al haber 50 estados, actualmente hay 100 senadores.

La elección de los senadores ha ido variando con el tiempo. Entre 1789 y 1913, los senadores fueron nombrados por los congresos del estado al que representaban. En 1913 se ratificó la decimoséptima de la Constitución y a partir de entonces los senadores son elegidos por voto popular.

Como cámara alta del Congreso, el Senado tiene varios poderes de consejo y consentimiento que le son exclusivos.

Estos incluyen la aprobación de tratados y la confirmación de secretarios de gabinete, jueces de la Corte Suprema, jueces federales, oficiales de bandera, funcionarios reguladores, embajadores, otros funcionarios ejecutivos federales y otros oficiales uniformados federales.

Además de estos, en los casos en que ningún candidato reciba una mayoría de electores para vicepresidente, el deber recae en el Senado de elegir uno. Además, tiene la responsabilidad de conducir los procesos de destitución de los acusados por la Cámara.

El Senado es ampliamente considerado un cuerpo más deliberativo y más prestigioso que la Cámara de Representantes debido a sus mandatos más largos, tamaño más pequeño y representación en todo el estado, lo que históricamente condujo a una organización más colegiada y un ambiente menos partidista.

El funcionario que preside el Senado es el vicepresidente de los Estados Unidos, quien es presidente de dicho organismo.

En ausencia del vicepresidente, el presidente pro tempore, que habitualmente es el miembro de mayor rango del partido que ocupa la mayoría de los escaños, preside el Senado.

A principios del siglo XX, comenzó la práctica de que los partidos mayoritarios y minoritarios eligieran a sus líderes, aunque no son funcionarios constitucionales.

El Senado de los Estados Unidos fue nombrado a imagen y semejanza de su homólogo romano. La cámara donde se reúne el Senado está ubicada en el ala norte del edificio del Capitolio de los EE. UU., en Washington D. C., la capital nacional. La Cámara de Representantes se reúne en el ala sur del mismo edificio.

La tercera sección del artículo I de la Constitución establece tres requisitos para los senadores: cada senador debe tener al menos 30 años de edad, debe ser ciudadano de los Estados Unidos al menos desde hace nueve años y, por último, debe tener su residencia (en el momento de la elección) en el estado que busca representar.

Los requisitos de edad y de ciudadanía son más estrictos para los senadores que en el caso de los representantes. James Madison en el Federalist n° 62 justifica ello argumentando que la “confianza en los senadores” debe recaer en personas cuya información y estabilidad sea más extensa.

En virtud de su composición, el Senado de los Estados Unidos es una de las cámaras elegidas directamente y la más representativa del mundo. De hecho, cada estado tiene dos representantes independientemente de su población, lo que da un poder desproporcionado a los estados rurales poco poblados, que apoyan más al Partido Republicano.

Por ejemplo, California tiene el mismo número de representantes que Wyoming, a pesar de tener una población de 39 millones de habitantes en 2019, lo que supone un aumento de 78 veces. Así, la voz de un californiano vale solo alrededor del 1.282% del peso de la voz de un ciudadano de ese estado minúsculo en el Senado.

Muchos analistas políticos culpan a Donald Trump no solo de haber fracasado como gobernante, sino de haberle causado serios perjuicios al Partido Republicano, y se especula que pasarán muchos años para que recobren la fuerza electoral para volver a tener mayoría en el Capitolio.