La historia de un recuperado por COVID-19 que ahora es “superdonante” de plasma

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06 Jul 2020 | 12:32 h
Facundo Ahumada, la historia de un recuperado por COVID-19 que ahora es “superdonante” de plasma. | Foto:  Gentileza Fundación Infant.
Facundo Ahumada, la historia de un recuperado por COVID-19 que ahora es “superdonante” de plasma. | Foto: Gentileza Fundación Infant.

Facundo Ahumada tiene 27 años y se contagió por coronavirus tras un viaje a Europa. Al ser dado de alta, los médicos le detectaron una cantidad de anticuerpos neutralizantes cuatro veces mayor que a otros donantes. Conoce su historia.

Facundo Ahumada regresó a la Argentina en marzo después de un viaje por Europa y no hubo besos ni abrazos con su familia, tampoco charlas de anécdotas ni reunión con los amigos. Ni bien pisó el Aeropuerto de Ezeiza, Facundo decidió hacer una cuarentena voluntaria en la habitación de su casa, ubicada en el barrio Los Olivos en Buenos Aires.

El joven de 27 años había estado disfrutando de unas vacaciones que iniciaron en Suecia, Finlandia, Noruega, Bélgica y terminaron en España. Facundo se alojó en casa de amigos y ninguno de ellos se infectó. Él cree que contrajo el coronavirus en el avión de Madrid a Londres y de Londres a Buenos Aires. Está convencido que fue ahí porque después el Gobierno nacional confirmó que su vuelo estaba cargado de positivos.

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Cuatro días después, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había declarado al coronavirus como pandemia mundial, Facundo comenzó a sentir los síntomas con fiebre y dolores muy fuertes en la cabeza. Con el miedo de no querer contagiar a sus padres, llamó al 107 y 148 (líneas disponibles para residentes en Buenos Aires con síntomas de coronavirus) para someterse a una prueba de descarte.

“Decidí ir a la guardia del Hospital Militar de Buenos Aires -la institución le corresponde por ser empleado del área de informática de la Fuerza Aérea-. Avisé antes cuál era la situación y en el hospital activaron un protocolo para recibirme”, contó Ahumada al diario El Clarín.

Facundo Ahumada fue internado por COVID-19 en el Hospital Militar durante dos semanas. | Foto: Fundación Infant.

Le hicieron un estudio y si arrojaba negativo podía estar infectado de la COVID-19, por lo que tenía que ser internado. “Como preveía, di negativo a gripe y faringitis. Yo estaba seguro de que me había contagiado, tanto que fui al hospital con una mochila preparada para varios días. Guardé calzoncillos, el cepillo de dientes, el cargador del celular y alcohol en gel, por si en el hospital faltaba”, comentó.

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48 horas después, le confirmaron el positivo. Facundo Ahumada era el primer paciente cero del Hospital Militar. “Me quedé tranquilo, con ganas de recuperarme, aunque al mismo tiempo muy preocupado por mis papás. Todo el tiempo les preguntaba cómo se sentían”, agregó Facundo quien recibió paracetamol para combatir la fiebre y dos antibióticos para vencer la neumonía.

El 31 de marzo fue dado de alta tras dar negativo a la segunda prueba pero Miguel Buezas, médico clínico del Hospital Militar de Buenos Aires, le recomendó que debía estar aislado dos semanas más. Y aprovechó el momento para contarle sobre la donación de plasmas.

“Le hablé de la donación de plasma, una alternativa en etapa experimental que consiste en la utilización de anticuerpos de un paciente recuperado de Covid en otro paciente que está atravesando la infección”, explicó el galeno al medio.

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La fábrica de anticuerpos

Es el proyecto más ambicioso de la historia de las enfermedades respiratorias en la Argentina y está liderado por el infectólogo Fernando Polack junto a un grupo de médicos. Este estudio podría convertirse en una herramienta clave mientras no exista la vacuna contra el coronavirus. El método es detectar el virus cuando presenta los primeros síntomas y convertirla, gracias al plasma con anticuerpos de pacientes recuperados, en un catarro (resfrío común).

El superdonante

Facundo Ahumada volvió a su casa mientras el médico le hacía un seguimiento a la evolución. Un mes después, el estudiante de la carrera Administración de Empresas en la Universidad del Salvador (USAL) volvió al Hospital para iniciar la donación. Cada donación de plasma dura casi una hora y media. El proceso, denominado aféresis, permite separar el plasma de la sangre y devuelve glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas al torrente sanguíneo.

Facundo Ahumada destina parte de su plasma al proyecto de la Fundación Infant.

“El tránsito exitoso que tuvo durante la enfermedad se debe a una buena respuesta de su sistema inmune, que generó una gran cantidad de anticuerpos neutralizantes. Él pudo fabricar muchos más: tiene el cuádruple comparado a la media de los donantes”, detalló Buezas.

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Por el momento, Facundo ha hecho tres donaciones y sabe que le quedan 21 (24 es el máximo de oportunidades para donar). “El proceso no es molesto y dura algo así como una hora y media. Hasta ahora siempre me atendió el doctor Guillermo Marra. Mientras estoy conectado, hablamos de fútbol o vemos algún canal de deportes que esté puesto en el televisor de hemoterapia”, resaltó.

“Todavía el coronavirus no tiene cura y este es uno de los mecanismos que está en estudio y podría ayudar. Cada vez que doné, me encontré con los mismos médicos y médicas que estuvieron conmigo cuando nadie podía estar. Si ellos se infectan, me gustaría que pudieran tener anticuerpos de otra persona a mano para seguir atendiendo a pacientes, como hicieron conmigo. En eso pienso cada vez que voy a dar plasma”, concluyó.