Conoce a Carl Lutz, el hombre que salvó a 60 mil judíos en la Segunda Guerra Mundial

Walter Lopez
2019 M02 10 | 12:09 h

El diplomático suizo se desempeñaba como vice-cónsul en Hungría, y gracias a sus acciones pudo salvar a miles de personas de terminar en los campos de concentración nazi.

Su nombre es muy poco conocido y no suele salir en los libros de historia como un héroe, pero Carl Lutz, el vice-cónsul de Suiza en Budapest, Hungría, fue uno de los personajes más importantes de la Segunda Guerra Mundial, pues gracias a sus acciones, logró evitar que más de 60 mil judíos sean enviados a los campos de concentración nazi.

Para honrar su memoria, la Fundación Raoul Wallenberg recordó este domingo al diplomático suizo, catalogándolo como "héroe del Holocausto". "Carl Lutz fue uno de los mas destacados salvadores de víctimas del Holocausto. Su gesta heroica es digna de nuestro eterno agradecimiento y reconocimiento", precisaron Eduardo Eurnekian y Baruj Tenembaum, presidente y fundador de la ONG.

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Su historia 

Carl Lutz comenzó su vínculo con el pueblo judío cuando fue cónsul de Suiza en Palestina, en ese entonces bajo mandato británico, en los años 30’. Pero luego fue trasladado a Budapest en 1942, cuando Hungría ya se había unido a la guerra del lado nazi, antes que en 1944 los alemanes ocuparan el país.

Cooperando con la Agencia Judía, organización en Palestina que coordinaba la inmigración de hebreros, emitió salvoconductos para más de 10 000 niños judíos húngaros y se estima que gracias a sus gestiones 60 000 personas escaparon del Holocausto. También otorgó 50 000 pasaportes que permitieron la salida del país, y coordinaron el envío de ayuda médica y comida a estas poblaciones en riesgo.

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"Después de la ocupación alemana de Budapest, los judíos húngaros fueron deportados con gran rapidez a Auschwitz. Lutz se dio cuenta de que necesitaba actuar muy rápido”, cuenta la experta en Holocausto Charlotte Schallié, quien compara al suizo con el famoso Oskar Schindler, el alemán que salvó a los judíos al emplearlos en sus fábricas.  

En su cargo, Carl Lutz representaba los intereses de los países que habían cerrado sus embajadas en Hungría, incluidos Reino Unido y Estados Unidos, así que comenzó colocando bajo protección suiza a los que estaban conectados a los países que representaba.

Una de ellas era Agnes Hirschi, nacida en Reino Unido de padres húngaros que más tarde regresaron a Budapest. "Mi madre y yo fuimos al consulado suizo", explica, "Carl Lutz estaba allí en un gran escritorio y me dio un pasaporte de protección". Tiempo después el suizo se casó con su madre.

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Pero para poder salvar a todos los judíos de Budapest, Carl Lutz necesitaba ir más allá, y pudo convencer a los alemanes para que emitieran 8000 cartas de protección diplomáticas a nombre del gobierno suizo. Luego las usó no de forma individual, como los alemanes pretendían, sino en familias enteras. Y una vez que alcanzó 7999, comenzó de nuevo en el número 1, esperando que los nazis no notaran la duplicación.

"Es la mayor operación de rescate civil de la Segunda Guerra Mundial", considera Charlotte Schallié. Cuando los alemanes en Budapest se percataron del engaño, pidieron permiso a Berlín para asesinarlo, algo que finalmente no pasó. Además otros diplomáticos aprendieron de los métodos de Lutz, el principal fue el sueco Raoul Wallenberg.

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Sin honores ni recibimientos

Cuando la guerra terminó, el propio Carl Lutz contó como fue su recibimiento en Suiza tras recibir la orden de volver a su país. "La gran decepción fue que no había nadie", recordó en una entrevista poco antes de su muerte en 1975. Incluso fue reprendido por excederse en su autoridad:

"Nadie me dio las gracias, solo me dijeron que tuve suerte de sobrevivir a la guerra. Ningún ministro del gobierno ni siquiera me dio la mano. Esto creo yo es porque en Suiza no gusta el culto a la personalidad. Otros países pueden tener más de esto. Creo que lo que hizo fue bastante extraordinario, pero soy reacio a usar la palabra héroe", señaló.