Israel anuncia elecciones anticipadas en abril del 2019

Anabella Manco
24 12 2018 | 01:18h

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, romperá la coalición de Gobierno por los problemas políticos, económicos y sociales que afectan Israel.

Este lunes los líderes de los cinco partidos de la coalición que posee el Kneset (Parlamento) decidieron que no podían seguir legislando con una mayoría de 61 diputados de 120 escaños.

"Si es demasiado difícil, necesitamos elecciones”, declaró el primer ministro, Benjamín Netanyahu.

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Oficialmente, el pacto de Gobierno se quebrantó por “interés de la nación” y por “espíritu de responsabilidad en materia tributaria”, así lo afirmaron mediante un comunicado los partidos Likud (Conservador), encabezado por Netayanhu; Kulanu (centro-derecha), Hogar Judío (nacionalista religioso), Unión de la Torá y el Judaísmo (ultraortodoxo askenazi) Shas (ultraortodoxo sefardí).

No obstante, el trasfondo de esta ruptura se debe a los problemas políticos, sociales y económicos que atraviesa Israel. Uno de ellos es el poco apoyo que recibe el primer ministro en el Parlamento. Asimismo, la polémica ley que buscaba no discriminar por adscripción religiosa a los ciudadanos en la prestación del servicio militar obligatorio. Netanyahu pretendía aprobar la norma el próximo 15 de enero con el apoyo de su antiguo ministro de Defensa, Avigdor Lieberman y Yair Lapid, líder del partido centrista Yesh Atid.

Sin embargo, Lieberman renunció en noviembre pasado al estar en desacuerdo al acuerdo de alto el fuego con Hamás en Franja de Gaza y Lapid anunció esta mañana que no votaría a favor de la norma de alistamiento pues la considera “una rendición por miedo ante los ultraortodoxos”.

Otro factor, es la desaceleración marcada por la debilidad del shequel frente al dólar y el euro y por el desplome de la Bolsa de Tel Aviv.

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Las investigaciones contra Netanyahu

En la actualidad, el primer ministro enfrenta tres casos de corrupción por fraude, cohecho y tráfico de influencias. Tanto la policía como la Fiscalía han propuesto la imputación del político, pero el fiscal general Avichai Mandelblit, es quien debe decidir si procede formalmente las acusaciones ante los jueces.

En el llamado “Caso 1.000”, la brigada antifraude sostiene que el mandatario y sus familiares recibieron entre 2007 y 2016 lujosos regalos equivalentes a un millón de shequels (230.000 euros).

Anticurrupción lo investiga por el “Caso 2.000” que lo involucran con Arnon Moses, editor del diario de mayor circulación en Israel, ‘Yedioth Ahronoth’, relación cuyo fin era obtener una cobertura favorable a sus intereses a cambio de leyes que favorecían al medio.

Por otro lado, en el “Caso 4.000” la comisión general de la policía israelí, Roni Alsheich, recomendó acusar a Netanyahu por fraude y soborno. La investigación de tres años demostraría los favores gubernamentales que reportaron un beneficio fiscal de unos 250 millones de euros al grupo Bezeq el mayor del severo de las telecomunicaciones en Israel. A cambio, el primer ministro tenia a disposición el portal informativo Walla.

Por su parte, el mandatario rechazó las acusaciones y denunció que “fueron filtradas (las conclusiones) incluso antes de que comenzaran las investigaciones” en medio de una "caza de brujas".

Se presume que el próximo 9 de abril los israelíes serán llamados a las urnas.

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