Luis Miranda: “Los marginales se convirtieron en héroes de las crónicas”

La República
19 M07 2019 | 05:17h

Por. Jalbi Romero

Luis Miranda acaba de reeditar El pintor de Lavoes y otras crónicas, una reunión de algunos de sus textos escritos en el límite de los cierres. Para esta reedición ha añadido un nuevo texto enfocado en un solo personaje y con el que se siente satisfecho, aunque cree que lo pudo haber escrito mejor: el penal Sarita Colonia del Callao.

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Quisiste ser pintor, pero acabaste cronista ¿Cuándo se dio el cambio?

Cuando me di cuenta de que había toda una rama del periodismo en los suplementos, en los especiales: la crónica. Me dije “tengo que hacer esto”.

¿Por qué esa convicción?

Había leído las crónicas de Vargas Llosa y me encantó esa idea de poder hacer una carrera escribiendo crónicas. No las noticias de siempre, sino algo más especial, algo que nos conectara con la realidad o las costumbres de la calle. Las cosas de la calle con herramientas de la literatura, el buen estilo, la buena prosa, la ironía, unas metáforas más cuidadas...

¿Cómo eran las cosas cuando empezaste a escribir crónicas?

En esa época le dimos valor a gente de la calle que se las ingeniaba para vivir muchas veces al margen de la ley o rozándola. Pero lo celebrábamos de buena manera, y con una forma de escribir, novedosa en esa época.

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¿Y cuál crees que fue el resultado de esa propuesta?

Los personajes de las páginas policiales se convirtieron en personajes de crónicas. Los marginales se convirtieron en héroes de las crónicas. Eso es también un poco lo que encierra el libro.

¿Has revisado las crónicas para corregirlas?

Está todo igual. Solo le corregí cositas a El pintor de Lavoes. Para la primera edición, como fue medio artesanal y apresurado, escribí rapidísimo esa nota. Ahora sí tuve tiempo para darle una pulidita más. Poquito, cosas que estaban inconclusas. El estilo estaba bien.

Tienes buen tiempo en televisión, ¿vas a volver a escribir crónicas?

Este libro me está dando ganas de escribir. Escribir lo de Sarita me ha dejado picón, por ejemplo, porque digo ‘puedo escribir algo mejor’ todavía.

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¿No te dejó satisfecho ese texto?

Sentía que tenía que contar muchos detalles de lo que había pasado ahí durante su historia, las fugas, los maremotos, para qué fue hecho al inicio. Y en ese sentido sabía que tenía que ser un poco más larga. Hubiera querido que sea un poquito más larga porque se me quedaron un montón de personajes fuera. Pero tampoco ya tanto como para convertirse en una novelita.

¿Cómo ves la crónica actual?

La mayoría escribe con un estilo correcto más que con un estilo personal. Los cronistas de principio de siglo veinte eran pura picardía. Tú sentías que estabas frente a una persona que tenía una experiencia que estaba volcando ahí. Ahora es todo que te editan y te dejan un esqueleto flotando.